Desmontando falsos mitos: carne de pollo con hormonas

DESMONTANDO FALSOS MITOS: CARNE DE POLLO CON HORMONAS

Una falsa creencia muy extendida es que la carne de pollo que consumimos contiene hormonas como consecuencia de los tratamientos que se les suministra a los animales en las granjas para acelerar su desarrollo, y además que este hecho está provocando graves daños en nuestro sistema endocrino, especialmente en el de los niños. En nuestra sección “desmontando falsos mitos”, os vamos a proporcionar los argumentos para demostrar que no solo no es así, sino que además el pollo es un alimento seguro y muy saludable.

Es evidente la preocupación por el consumo de alimentos seguros. Sin ir más lejos, según datos del Eurobarómetro 2019 (Serie específica Seguridad Alimentaria en la UE), dos de cada cinco europeos tienen un interés personal en la seguridad alimentaria, y un 44% de los encuestados afirmó que una de sus preocupaciones relacionada con los alimentos es la presencia de residuos de antibióticos, hormonas y esteroides en la carne.

 

Sabías que…?

La carne de pollo es la segunda más consumida en el mundo, tras la de cerdo.

Sin embargo, podemos estar tranquilos, dado que la administración de sustancias con acción anabolizante (hormonas) para estimular el crecimiento de los animales de producción de alimentos está prohibida en toda la Unión Europea desde el año 1996, por lo que su utilización con este fin incurriría en una práctica totalmente ilegal, que está tipificada en el código penal como un delito contra la salud pública. La única excepción permitida es el tratamiento individualizado de animales no destinados a la producción de alimentos, con propósitos terapeúticos (curar a los animales) y zootécnicos (técnicas reproductivas), cuando su uso esté justificado, y bajo prescripción y estricto control veterinario.

Pero además, contamos con la garantía de los controles rutinarios que, de forma periódica y sin previo aviso, realizan las autoridades competentes para detectar la presencia de entre otras, estas sustancias y sus residuos en los animales vivos y en sus productos. Concretamente en nuestro país, dentro del Plan Nacional de Investigación de Residuos en los Animales y Carnes Frescas, se llevan a cabo inspecciones oficiales y toma de muestras tanto en granjas para detectar la administración de estas sustancias, como en mataderos para buscar en determinados tejidos orgánicos (músculo, vísceras, grasa) los residuos que demuestren que han sido suministradas durante la vida productiva de los animales. Si nos centramos en los últimos resultados de estas inspecciones realizadas en el sector de la avicultura (Resultados PNIR 2018. MAPA), de 7.609 muestras tomadas durante el año en granjas y mataderos de aves, no se obtuvo ningún resultado positivo al grupo de sustancias con efecto anabolizante (hormonas), al igual que en años anteriores.

No obstante, puede llamar la atención que la velocidad de crecimiento de estos animales en la avicultura industrial sea notablemente superior a la que se produce en la cría tradicional o doméstica. Pero esta diferencia, lejos de estar originada en la utilización de hormonas, está motivada en que la producción avícola intensiva se ha orientado hacia la optimización del rendimiento de las producciones, hecho que se ha conseguido a través de la selección y mejora genética, estrategias de nutrición y manejo de los animales, y la promoción de la sanidad animal.

En resumen, podemos concluir que la administración sistemática de sustancias con acción anabolizante en la cría de pollo de engorde no es una realidad, es ilegal, y en el supuesto de que esto sucediese estaríamos hablando de un grave delito con consecuencias penales.

 

Sabías que…?

Según el último “Informe del consumo alimentario en España 2018” (MAPA), cada español consumió 12,6 kg, y gastó 54,2 € en carne de pollo durante ese año.

Por lo tanto, consumir carne de pollo es seguro, y además saludable. Se trata de una carne blanca asequible, fácilmente digestible y de propiedades nutritivas muy apreciadas. Como cualquier otra carne, posee un alto contenido de proteínas de alto valor biológico, pero a diferencia de las carnes rojas, presenta un bajo aporte calórico y de grasas, que además mayoritariamente son insaturadas. También representa una fuente de minerales como el fósforo, y de vitaminas del grupo B, especialmente niacina y vitamina B6.

¿Qué investigación se lleva a cabo en el IA2?

Otra de las cuestiones que suscita gran preocupación en los consumidores es la presencia de residuos de tratamientos antibióticos en los alimentos de origen animal.  En la Unión Europea está prohibida su utilización rutinaria como promotores del crecimiento, y su uso está restringido exclusivamente al tratamiento de enfermedades, bajo prescripción veterinaria y sometidos al mismo plan de control por parte de las autoridades competentes.

El proyecto Interreg POCTEFA TESTACOS, coordinado por el Instituto Agroalimentario de Aragón, y en el que participa la Universidad de La Rioja, el Laboratorio de Salud Pública de Vizcaya, la Universidad de Perpignan, el INRA (Francia), y una Pyme especialista en el desarrollo de nuevas herramientas analíticas (Zeulab, Zaragoza, España), se están desarrollando nuevas herramientas para el control de residuos de antibióticos, sulfamidas y quinolonas (antibióticos sintéticos), tanto en animal vivo como en carne comercializada, con objeto de apoyar al sector productor de la carne en su propósito de minimizar la presencia de residuos de antibióticos en carne.

Para conseguir este objetivo general, el proyecto está desarrollando sistemas de autocontrol de antibióticos en animal vivo. La estrategia incluye el desarrollo de un test biológico de amplio espectro de detección de antibióticos y sulfamidas, y el desarrollo de un test específico de quinolonas. Este último grupo de medicamentos, de uso habitual a nivel veterinario, es el único grupo importante no detectado adecuadamente por los tests biológicos. Así, el proyecto persigue el diseño de un sistema analítico integrado de amplio espectro que ponga al alcance de toda la cadena alimentaria (de la granja a la mesa) un fácil autocontrol de estos residuos tanto en el animal vivo como en la carne comercializada. Por último, el proyecto ha iniciado la realización de un amplio estudio de la incidencia de la presencia de residuos antibióticos en carne de distintas especies para evaluar la situación actual en nuestra región con objeto de proponer nuevas medidas de control y gestión del problema al sector agroalimentario de la región.

La consecución de estos objetivos pretende contribuir, entre otros, a diferenciar al sector primario e industrial de producción de carne de la región, incrementando los estándares de calidad de los alimentos que producen y, por tanto, su competitividad; incrementar la competitividad de las industrias biotecnológicas de la región capaces de desarrollar y fabricar sistemas analíticos que pongan al alcance de todos los operadores alimentarios (ganadero, matadero y distribución) el autocontrol de residuos de antibióticos, y ayudar a una mejor gestión de la salud pública de la región.

El proyecto ha sido cofinanciado al 65% por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) a través del Programa Interreg V-A España-Francia-Andorra (POCTEFA 2014-2020).

Más información del proyecto POCTEFA-TESTACOS en www.ia2.unizar.es y www.testacos.com

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