Hacia un control integrado de las malas hierbas

Estamos acostumbrados a convivir con especies arvenses, conocidas como malas hierbas, que podemos encontrar en cualquier momento y en cualquier lugar. Cuando crecen en parcelas cultivadas ocasionan grandes problemas ya que compiten con el cultivo por el agua, la luz y los nutrientes.

En la Escuela de Familias en Agroalimentación dedicamos nuestra publicación a estas insólitas especies y su complejo control. Desde la Alianza Agroalimentaria Aragonesa te invitamos a conocer más.

Hacia un control integrado de las malas hierbas

¿QUE ENTENDEMOS POR MALA HIERBA?

Las especies vegetales que asociamos al concepto de malas hierbas son plantas que van a crecer en un momento y en un lugar donde perjudican a las personas. Así, hablamos de malas hierbas que crecen en un campo de trigo o en las cunetas o en un campo de golf o en las pistas de aterrizaje de un aeropuerto. Si nos centramos en las fincas agrícolas, con el cultivo que sea, entonces lo apropiado es llamarlas “arvenses”, en lugar de “malas hierbas”. El hecho de que crezcan en las parcelas cultivadas va a ocasionar una serie de problemas al agricultor que las va a considerar indeseables, en especial cuando se trata de infestaciones en grandes densidades. En esos casos el perjuicio fundamental se ocasiona sobre la producción, ya que las especies arvenses compiten por agua, luz y nutrientes con el cultivo, fundamentalmente por el elemento que esté en mayor escasez. En condiciones de secano el factor limitante será el agua.

Las especies arvenses son muy variadas en cuanto a ciclos, hábitos de crecimiento, necesidades de nutrientes, fisiología y morfología. Pero todas ellas tienen una serie de características que las convierten en un problema para el agricultor.

Características que hace que una especie sea considerada mala hierba

En una especie considerada “mala hierba” se suelen cumplir una serie de atributos, por ejemplo:

Prolificidad, es decir el número de semillas viables que es capaz de producir un ejemplar de la especie en cuestión. Hay especies muy prolíficas, por ejemplo Amaranthus palmeri que puede producir 500.000 semillas; otras lo son menos, como Avena sterilis, con unas 175 semillas por planta. Normalmente cuanto más pequeño es el tamaño de la semilla se produce una mayor producción.

Dispersión, nos indica la capacidad que tienen las especies para ir colonizando nuevos espacios. En este caso la dispersión por el viento, por ejemplo mediante vilanos, es muy importante. No obstante, las personas contribuyen en gran medida a la dispersión de las malas hierbas mediante los intercambios de material vegetal, el empleo de aperos contaminados con esas semillas y, en especial, a través de las cosechadoras.

Persistencia, ya que las semillas de malas hierbas, aunque vayan perdiendo poco a poco su capacidad de germinación, pueden vivir en forma viable muchos años en suelo. Siempre hay excepciones y a alguna, como el género Bromus no le gusta el enterramiento de sus semillas y si se hacen labores, se degrada en poco tiempo.

Capacidad competitiva, debido a que se va a establecer una competencia frente al cultivo por el elemento que se encuentre en escasez. Estos elementos son el agua (importante en condiciones de secano), los nutrientes (trascendente en suelo pobres) y la luz (ya que si las malas hierba sombrea al cultivo su capacidad fotosintética se verá mermada). Por ello, el tamaño del aparato fotosintético (hojas), el de su aparato radical (raíces) o el tipo de metabolismo fotosintético que posean (C3 o C4) serán decisivos. Hay numerosos casos de malas hierbas muy competitivas, pero afortunadamente también de cultivos con una gran capacidad competitiva, como el maíz o incluso el tomate de industria.

Problemas que ocasionan

El principal problema que ocasionan las malas hierbas es la pérdida de cosecha debido a la competencia con el cultivo. Sin embargo, también pueden producirse otros efectos adversos, como la pérdida de calidad de esa cosecha (por ejemplo, por tener más humedad o por tener semillas tóxicas), en otras ocasiones el manejo del cultivo se hace más penoso, por ejemplo, cultivos hortícolas infestados con especies provistas de pinchos o espinas. Todo ello implica la necesidad de un control de estas especies no deseadas lo cual tiene un coste importante para una explotación agrícola.

Medidas de control

Hoy en día el manejo de las malas hierbas no debe de hacerse basándonos solamente en un método de control, es necesario contar con la “suma de  pequeños martillos” que en conjunto mantengan la población de malas hierbas por debajo de unos umbrales en los que ya no produzcan efectos indeseables. Este enfoque es lo que se denomina CONTROL INTEGRADO, es decir sumar formas de control, cada una aportará un pequeño elemento que contribuya al control deseado, siendo necesario el conjunto de medidas. Éstas se exponen a continuación.

Preventivas.

Estas medidas no van a eliminar un problema existente, pero disminuirán la probabilidad de que vengan unos nuevos. La principal medida de este tipo es el conocimiento del “enemigo a controlar”, de la o las malas hierbas a manejar. Para ello hay que visitar las fincas periódicamente y comprobar qué especies hay en las mismas y estar alerta ante posibles malas hierbas “nuevas”. Otra medida importante es la limpieza de aperos, en especial de la cosechadora en el caso de cereales, de los equipos de labranza y fundamentalmente del material vegetal que empleamos para instalar nuestro cultivo (solamente el uso de semilla certificada garantiza la ausencia de semillas de malas hierbas). También el ganado puede trasportar semillas y propágulos de malas hierbas de una parcela a otra en la lana o en las heces, por lo que conviene programar los pastoreos para evitarlo. Finalmente, si se realizan aportes de estiércoles o purines estos deberían estar suficientemente “maduros” para evitar que semillas de malas hierbas que pudieran contener fuesen viables.

Agronómicas.

Rotación de cultivos: Cada cultivo tiene una serie particular de arvenses asociadas. Así, en cultivo de cereales de invierno habrá especies que germinen principalmente en otoño-invierno (amapolas, jaramagos, vallico, avena loca….) y en cultivos de primavera-verano se encontrarán especies que emerjan en esa época (bledos, cenizos…). En monocultivo o ausencia de rotación las especies asociadas a ese determinado cultivo proliferarán cada vez más año tras año, haciendo necesarias medidas de control cada vez más intensas. Por el contrario, si se lleva a cabo una rotación de gran variedad de cultivos, de distinto comportamiento agronómico y época de crecimiento, que conllevan a su vez gran variabilidad de labores asociadas, la proliferación de malas hierbas disminuirá considerablemente.

Falsa siembra y retraso: Consiste en realizar las labores preparatorias del suelo, refinarlo, pero no sembrar. De esta manera, y con ayuda de las primeras lluvias otoñales, si se producen, se estimula la nascencia de las plantas espontáneas. Una vez nacidas las hierbas junto con los ricios (rebrotes) del cultivo anterior, ambos se eliminan con una labor superficial justo antes de la siembra.

Uso de variedades competitivas: Por ejemplo, en cereales, las variedades actuales, aunque son más productivas, suelen tener menos talla y por tanto, se considera que, en general, compiten peor frente a las arvenses que las variedades tradicionales de trigo, como ‘Aragón 03’ ‘Pané 247’, o cebada, como ‘Albacete’) de mayor altura.

Dosis de siembra: El aumento de la densidad de siembra también puede utilizarse para reducir la competencia de las malezas ya que queda menos espacio en el suelo para que éstas proliferen.

Físicas.

Una modalidad consiste en el uso del calor para suprimirlas mediante quemadores, agua o espuma caliente. En estos aparatos el calor se consigue normalmente por combustión de algún derivado del petróleo. Solo es efectivo sobre malas hierbas de ciclo anual y en estadios tempranos (unas pocas hojas).

Otra modalidad es la de colocar en el suelo una barrera física que impida que las malas hierbas emerjan. Lo más usado es el plástico negro (polietileno), que además de barrera, impide la llegada de luz al suelo, con lo que la vegetación, aún el caso que consiga emerger, bajo él no puede realizar fotosíntesis y se debilita. El cultivo (tomate, pimiento…) se coloca en el suelo mediante una pequeña perforación en el plástico. Debido a los problemas de residuos que genera se están desarrollando otros plásticos biodegradables. También se puede usar el papel u otros materiales sintéticos u orgánicos (paja, restos vegetales etc.) con más o menos eficacia a la hora de generar esa barrera.

Mecánicas.

Hay que distinguir entre aquellas labores que se realizan con el cultivo implantado y las arvenses emergidas, de aquellas otras labores que se realizan sin él, que aparte de suprimir malezas, sirven para preparar el terreno, normalmente el lecho de siembra.

Con el cultivo sin implantar, aparte de laboreos más o menos intensos con aperos como vertedera, grada de discos, cultivadores de varios tipos o gradas, se pueden realizar siegas o desbroces. Esta técnica puede ser útil cuando el laboreo no se pueda llevar a cabo por alguna razón, como en suelos demasiado secos o húmedos o con las malezas demasiado desarrolladas.

Con el cultivo implantado también hay una gama de aperos que pueden usarse. Unos requieren que los cultivos estén en línea y eliminan fundamentalmente las hierbas que proliferan allí (labores de bina, con cultivadores adaptados al ancho de línea), aunque también los hay que trabajan la línea (escardadores de dedos o de torsión). Otros aperos como la grada de varillas, flexibles, para usarse en cultivos herbáceos, trabaja y escarda en toda la superficie del suelo.

Biológicas.

A efectos prácticos, una adecuada programación de los pastoreos puede ser una herramienta muy útil para gestionar las arvenses en barbechos o rastrojos. Como norma general se debe llevar el ganado de forma periódica para que pasten los sucesivos rebrotes que las arvense producen y no dejar que lleguen a florecer ni generar semillas.

Los cerdos y algunas aves (ocas) también pueden reducir del suelo el número de bulbos o tubérculos (juncia) de algunas especies arvenses. Por último, cabe decir que a nivel comercial también hay algunos preparados fúngicos específicos para controlar algunas malas hierbas

Químicas.

Dentro de un sistema integrado de manejo de las malas hierbas se pueden emplear los herbicidas registrados para cada cultivo y para cada problema a resolver como una estrategia más, un martillo más, a tener en cuenta para conseguir un control adecuado de las malas hierbas. En este caso habría que tener en cuenta que el impacto ambiental de las materias activas a emplear sea el menor posible, seguir las normas de uso que marca la etiqueta del producto escogido y además tener en cuenta el historial de tratamientos de esa parcela, intentando no repetir materias activas con el mismo un modo de acción para evitar la posible selección de individuos resistentes.

Alelopatía.

Se entiende por efecto alelopático el producido por las excreciones de las raíces de determinadas plantas. Esta definición se ha ampliado y se consideran efectos alelopáticos los producidos no solo por las plantas vivas, sino por las sustancias generadas en los procesos de descomposición de los restos (hojas, tallos…) de algunas especies vegetales, por ejemplo los restos de ajenjo, eucaliptus, tojo, menta etc.

El futuro del control de malas hierbas

A modo de resumen, aún hay lagunas en el conocimiento de la biología de muchas especies de malas hierbas, por lo que es necesario estudiarlas. Por otro lado, el cambio climático provoca modificaciones en el comportamiento de las mismas (por ejemplo, algunas especies han pasado de ser anuales a ser perennes, otras adelantan su ciclo..) por lo que el ahondar en el conocimiento del “enemigo” resulta una necesidad para un buen manejo del mismo.

En cultivos herbáceos, la discriminación mediante cámaras y algoritmos de las malas hierbas frente al cultivo proporcionará la posibilidad de dotar a las máquinas escardadoras de una selectividad de actuación, actuando solamente frente al problema respetando al cultivo.

En un futuro cercano posiblemente serán más frecuentes equipos mecánicos que se acerquen al cultivo en cultivos leñosos (vid, almendro, frutal, olivo) y eviten daños en ellos mediante palpadores mecánicos, eléctricos o hidráulicos que permitan hacer labores con elementos cortantes (cuchillas, cepillos,..) para garantizar la seguridad del cultivo. La pulverización dirigida con agua a alta presión o con partículas abrasivas (arena, cáscara triturada de almendra…) y palpadores que eviten al cultivo también puede ser una herramienta a tener en cuenta.

Los herbicidas que se vayan registrando seguirán siendo una herramienta segura y eficaz en el control de las malas hierbas, ya que los requisitos que se les exigen para su comercialización cada vez son más exigentes y eso favorece su seguridad para el consumidor, su seguridad ambiental y su eficacia.

Otro método que posiblemente será más común es el uso de materiales de origen natural para acolchar haciendo una barrera física que evite la nascencia de las malas hierbas. Si esos materiales proceden de la misma explotación (restos de poda, paja…) se favorecerá la economía circular.

Finalmente, la robótica es probable que resuelva parte de los problemas que causan las malas hierbas, mediante programas de reconocimiento e identificación de las malas hierbas y del cultivo, pudiendo tomar la decisión de actuar (con un cepillo, cuchilla, pulverización dirigida, láser…) y eliminar las especies no deseadas respetando el cultivo.

 

Joaquín Aibar. Escuela Politécnica Superior. Universidad de Zaragoza – IA2

Alicia Cirujeda. Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria – IA2

Gabriel Pardo. Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria – IA2

 

 

 

 

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El aceite de oliva

En esta nueva publicación de la Escuela de Familias en Agroalimentación, el protagonista es el aceite de oliva, un ingrediente fundamental de nuestra gastronomía, con múltiples usos culinarios y características nutricionales muy beneficiosas para la salud humana.
Desde la Alianza Agroalimentaria Aragonesa, dedicamos esta publicación a este alimento tan característico.

¿CONOCES LAS DIFERENCIAS EN EL ACEITE DE OLIVA?

El aceite de oliva es un alimento de gran calidad nutricional y organoléptica y  protagonista de la dieta mediterránea. España es el primer productor y exportador mundial de aceite de oliva, por lo que es un producto de consumo habitual en los hogares españoles. Sin embargo, hay cierta confusión entre los consumidores entre las diferentes categorías comerciales que pueden encontrarse en los lineales de los supermercados.

La primera cuestión que diferencia al aceite de oliva de otros aceites vegetales, como el de girasol, es que se obtiene por procesos completamente mecánicos, sin la intervención de ningún agente químico. En definitiva, el aceite de oliva es el zumo de la aceituna. Se obtiene tras la molienda de las aceitunas y el batido y centrifugación de la pasta, para separar el aceite del agua y resto de sólidos, como la piel, hueso, etc. Así se obtienen los  aceites de oliva virgen (denominados así de forma genérica) y el alpeorujo (orujo húmedo) que es el subproducto que todavía contiene restos de aceite.

La clasificación comercial del aceite de oliva en diferentes categorías comerciales se basa en parámetros físico- químicos (acidez, índice de peróxidos, etc) y parámetros sensoriales (frutado, amargo, picante, etc, valorados por catadores). El aceite de oliva virgen extra es el aceite de la mayor calidad físico- química y sensorial y conserva intactos todos sus componentes. En segundo lugar, cuando algunos parámetros físico- químicos como la acidez son más altos y hay algunos pequeños defectos sensoriales el aceite se clasificará como aceite de oliva virgen. Si el aceite tiene peor calidad y defectos sensoriales importantes se obtiene el aceite de oliva lampante. Este aceite no se comercializa con este nombre, puesto que no es apto para el consumo como tal, y por ello se debe refinar (para eliminar compuestos indeseables, así como turbidez, olor y sabores desagradables). Si este aceite de oliva refinado se mezcla con aceite de oliva virgen, se obtiene el aceite que se comercializa como aceite de oliva, que ya no es íntegramente zumo de la aceituna, sino que contiene una parte de aceites refinados. Por otra parte, en el orujo queda parte de aceite que no se ha podido extraer, y puede hacerse utilizando medios químicos con disolventes orgánicos. Así se obtiene el aceite de orujo de oliva crudo, que se tiene que refinar. Si este aceite de orujo de oliva  refinado se mezcla con aceite de oliva virgen se obtiene el aceite denominado aceite de orujo de oliva, que tampoco es zumo de aceituna en su totalidad, al contener parte de aceites refinados (figura 1).

El aceite de oliva es un alimento muy saludable, que debe sus beneficios a su composición química rica en ácidos grasos monoinsaturados como el ácido oleico y antioxidantes naturales como los polifenoles y la vitamina E. Así, es beneficioso para prevenir enfermedades cardiovasculares, tiene propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, anticancerígenas, etc. demostradas mediantes estudios científicos. Sin embargo, algunas de las moléculas responsables de estas propiedades saludables desaparecen durante el refinado, por lo que los aceites de mejor calidad serán los de la categoría virgen extra que tienen su composición química intacta.

El aceite de oliva tiene usos culinarios diferentes, tanto como aceite monovarietal (de una sola variedad de aceitunas, por ejemplo, aceite de la variedad Picual), como en coupages (por mezcla de distintas variedades de aceitunas, como por ejemplo Picual/ Arbequina, al igual que sucede en los vinos). En crudo es excelente para aliñar una ensalada, verduras ó simplemente en una tostada de pan que es donde mejor pueden apreciarse sus cualidades sensoriales. También es muy adecuado para preparar salsas como la mayonesa, proporcionándoles un gran sabor y color. Finalmente, es excelente para la fritura de alimentos, porque permite realizar un mayor número de ciclos de fritura que con otros aceites vegetales sin deteriorarse. En la actualidad se incorpora como ingrediente en muchos alimentos procesados como conservas, salsas, patatas fritas, etc. También tiene usos cosméticos por ser hidratante y antioxidante y se emplea comúnmente en jabones, cremas hidratantes, etc.

Aragón es la sexta comunidad autónoma en España en producción de aceite de oliva en tres zonas principales: Bajo Aragón y Belchite, Alto Aragón y eje del Cinca y  Somontano Ibérico y Jalón. Este territorio cuenta con dos denominaciones de origen,  desde 1995  la denominación de origen protegida (DOP) Aceite del Bajo Aragón y más recientemente la denominación de origen protegida (DOP)  Aceite Sierra del Moncayo. En estas denominaciones la variedad de aceituna principal es la Empeltre. En el Somontano de Huesca existe también una agrupación de productores bajo el nombre de Aceites del Somontano donde predomina la variedad de aceitunas Verdeña.

 

En nuestro laboratorio hemos investigado cómo afectan diferentes factores tanto genéticos (la variedad de aceituna), como agronómicos (el cultivo intensivo, la maduración, etc) y de procesado (el uso de nuevas tecnologías, de coadyuvantes en la extracción, etc) en la calidad del aceite de oliva. También hemos corroborado en diferentes trabajos el interés del aceite de oliva virgen extra en la fritura de alimentos. Actualmente estamos llevando a cabo estudios de caracterización de clones de aceitunas  Empeltre en distintos momentos de maduración, para averiguar cuál es el mejor momento para la cosecha para obtener aceites de la mejor calidad. Por otra parte, se van a categorizar los diferentes aceites de oliva que se producen en las distintas zonas de Aragón para agruparlos por características comunes. Recientemente se ha iniciado un estudio para la caracterización de aceites de oliva de variedades tradicionales del Alto Aragón (Sobrarbe y Ribargorza)  con el fin de recuperarlas y ponerlas en valor.

Con la colaboración de:

Ana Cristina Sánchez  Gimeno

Profesora Titular Tecnología de Alimentos- Facultad de Veterinaria- Universidad de Zaragoza- Instituto Agroalimentario de Aragón  – IA2.

 

 

 

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Mujer rural en Aragón: elementos para la reflexión y la acción.

El día 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer, este año con el lema “Igualdad de género hoy para un mañana sostenible”.

En la Escuela de Familias en Agroalimentación, nos unimos a la celebración y reivindicamos el importante papel de la mujer en el desarrollo económico y social del medio rural aragonés. Desde la Alianza Agroalimentaria Aragonesa, te invitamos a conocer más…

Mujer rural en Aragón: elementos para la reflexión y la acción.

Aragón es una región predominantemente rural, donde sin duda el trabajo de la mujer ha sido un factor clave para el desarrollo económico y social del entorno rural. La contribución de la mujer al mismo se ha materializado tanto a través de un trabajo consolidado en las explotaciones agrarias, mediante su incorporación en las actividades industriales, comerciales y, especialmente de servicios, como a través de su actividad en el entorno familiar y del hogar. Este trabajo, base de la economía de cuidados, a menudo no remunerado e incluso no visibilizado pone de manifiesto, en determinadas ocasiones, las carencias en determinados servicios e infraestructuras, generando una carga socioemocional y laboral de la mujer, a la vez que limita sus posibilidades de progreso laboral.

El fuerte carácter rural en Aragón se muestra en que la gran mayoría de sus municipios cuenta con una densidad de población inferior a los 100 habitantes/km2, (son excepción cuatro municipios en la provincia de Huesca, y 16 municipios de la provincia de Zaragoza). De acuerdo con los datos facilitados por el instituto Nacional de Estadística, en las últimas dos décadas, el medio rural aragonés, y en concreto los municipios de hasta 2.000 habitantes, han perdido paulatinamente población. Estas tendencias negativas para la población contrastan con el incremento de población experimentado por el área urbana, y se constatan con más fuerza todavía entre las mujeres. Es decir, el medio rural perdió población femenina a un mayor ritmo que la pérdida de población masculina.

Un estudio más detallado de los datos muestra que la mujer se incorporó a la zona urbana a un ritmo algo menor al masculino en la época más expansiva y hasta 2010, pero, sin embargo,  siguió creciendo su incorporación a la vida urbana por encima de la media en el periodo 2010-2020, cuando la tasa masculina decrecía anualmente.

Por tanto, puede decirse que en Aragón existe una clara brecha de género poblacional en las áreas rurales que se ha agravado en el tiempo. Estos datos dan una primera indicación de las menores oportunidades para la mujer para permanecer en el medio rural.

Adicionalmente, se observa que la población femenina está más envejecida para todas las comarcas que la masculina, aspecto que se explica también por una mayor esperanza de vida y una menor permanencia en el territorio para las mujeres, en los tramos centrales de edad, correspondientes a la etapa laboral. Descendiendo al ámbito comarcal, hemos visto que las comarcas de Campo de Daroca y Campo de Belchite son las más envejecidas, mientras que las comarcas con mayor porcentaje de mujeres jóvenes son en Valdejalón y la comarca Central, en ambas el porcentaje de mujeres mayores de 65 años es más reducido y tiene un alto porcentaje de mujeres menores de 34 años.

En definitiva, el medio rural aragonés tiene una mayor brecha poblacional de género que en el medio urbano, y un mayor envejecimiento poblacional, revelando la existencia de dificultades para la fijación de población en edad de trabajar, aspecto que incide de forma importante en las mujeres.

La actividad laboral con mayor presencia de mujeres está en el sector de servicios, siendo mayor en las comarcas más más urbanas; Central, Hoya de Huesca y Comunidad de Teruel, así como en la comarca pirenaica de La Jacetania.

En cuanto a la actividad primaria de agricultura y ganadería, los mayores porcentajes de mujeres están en las comarcas de Los Monegros, Maestrazgo y Matarraña. Sin embargo, la alta presencia de hombres en actividades del sector primario en las comarcas de Bajo Aragón-Caspe o Los  Monegros nos indica la importancia de esta actividad en la zona, contando también con una elevada presencia relativa de mujeres en dicha actividad.

Si nos preguntamos por la existencia de brecha de género en el empleo en el medio rural, podemos decir que dicha brecha existe, y es mayor en el medio rural que en el medio urbano. Dicha brecha difiere por sectores de actividad, siendo muy superior a la media en el sector agrario e industrial, y se hace negativa en el sector de servicios, mostrando la feminización de este sector. La mayor concentración de mujeres en determinadas actividades en el sector servicios, con salarios relativamente inferiores a la media, así como las brechas ocupacionales observadas en los distintos sectores, influyen también en la persistencia de una brecha salarial.

¿Qué factores condicionan a las mujeres a un mayor o menor arraigo al medio rural?

Los resultados que vamos a comentar a continuación son parte del trabajo que las tres autoras hemos realizado para la Unidad de Igualdad del Departamento de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente del Gobierno de Aragón en cuya web se puede encontrar el documento completo. El objetivo del trabajo es integrar distintos aspectos socioeconómicos, territoriales y de arraigo en el territorio, estudiando las percepciones y valoraciones de las mujeres rurales desde una perspectiva de género. La investigación aporta una caracterización de la mujer en el medio rural aragonés, no estudiados de manera integrada en estudios previos sobre mujer rural.

El trabajo se ha realizado en base a un cuestionario a las mujeres aragonesas del medio rural que ha sido respondido por 563 mujeres de las 33 comarcas aragonesas. Este trabajo está disponible en la página web: https://www.aragon.es/-/estudios-situacion-mujeres-rurales-aragon

 Un primer resultado interesante es que, a pesar de los condicionantes y brechas observadas, un porcentaje muy elevado de mujeres, más del 75% de las participantes en el estudio, declara que vivirían en el mismo municipio ya que tienen todo lo que necesitan, mientras que un 9,4% preferiría vivir en un pueblo rural más grande y un 5,9% en una ciudad. En concreto, los resultados revelan que las participantes que viven en municipios de menos habitantes valoran mejor su municipio que las que viven en municipios con mayor número de habitantes. En particular, son las que viven en municipios entre 2.000 y 5.000 habitantes las que más prefieren vivir en el mismo en un futuro.

Entre aquellas que prefieren vivir en un municipio más grande, los principales motivos que señalan para ello son la posibilidad de contar con mayor actividad asociativa y cultural (21,53%), la posibilidad de tener más oportunidades laborales (21,17%) y la posibilidad de contar con mejores servicios sanitarios y asistenciales (20,44%). En definitiva, los aspectos laborales, pero también los asistenciales y culturales se revelan como elementos centrales de fijación de las mujeres en el territorio rural.

¿Qué desean las mujeres rurales para el futuro de sus hijos e hijas?

La movilidad social en el medio rural puede analizarse a través del deseo de las mujeres rurales sobre el lugar de residencia de sus hijos e hijas en el futuro. Los resultados muestran que existe una preferencia dominante para que los hijos vivan en un pueblo pequeño, tanto para el caso de sus hijas (31,3%) como de sus hijos (38,6%). Pero, sin embargo, destaca cierta disparidad en la preferencia a que sus hijas e hijos vivan en una ciudad, deseando un 14,1% de las mujeres que sus hijas vivan en una ciudad, y un 6,8% que los hijos.

Entre las participantes que mostraban diferente criterio para hijos e hijas, se observa una mayor preferencia a que los hijos permanezcan en un pueblo pequeño, y una preferencia superior, en términos relativos, a que las hijas vivan en el futuro en un pueblo grande o en la ciudad (en este último caso el porcentaje observado para las hijas duplica al de los hijos).

Esta diferencia por género es coherente con la literatura en relación a la movilidad social en el medio rural, donde destaca una mayor preferencia por la permanencia de los hijos en el medio rural, frente a las hijas, debido en gran medida a las diferentes oportunidades en el mercado laboral.

Las mujeres rurales aragonesas presentan un elevado grado de identificación con el territorio, del que valoran sus recursos naturales, económicos y socioculturales. Se observa, frente a lo que ocurría en el pasado, que las mujeres muestran una disposición para permanecer en el territorio, es decir, un elevado nivel de arraigo a medio y largo plazo. No obstante, las mujeres identifican importantes dificultades para permanecer en el medio rural, principalmente relacionadas con la carencia de determinados servicios y, en gran medida, por la diferencia de oportunidades laborales en relación a la ciudad. Así, las mujeres consideran en muchas ocasiones que se ven obligadas a emprender si quieren quedarse a vivir en el medio rural. Además, los pueblos pequeños son también la opción preferida por las mujeres para que vivan sus hijas e hijos en el futuro.

¿Y qué ocurre con el trabajo no remunerado (trabajo doméstico y cuidados)?

Finalmente, en el medio rural aragonés se constata, al igual que ocurre en el medio urbano, una clara desigualdad de género en el tiempo dedicado al trabajo doméstico en el medio rural. En concreto, el estudio de las respuestas ofrecidas por las mujeres a la distribución de usos del tiempo muestra que ellas realizan un mayor número de horas que sus parejas en todas las actividades de trabajo doméstico. De esta forma, el tiempo dedicado al trabajo no remunerado a través de actividades como cocinar, limpiar la casa, el cuidado de la ropa y la compra, se presenta como muy desigual entre las mujeres rurales y sus parejas. Recae también sobre ellas una parte muy sustancial del tiempo dedicado a los cuidados.

En definitiva, el trabajo refleja el importante papel de la mujer en el desarrollo económico y social del medio rural aragonés, su apuesta por la permanencia en el territorio, así como los  importantes retos a afrontar para avanzar en la igualdad real

Dra. Rosa Duarte; Dra. María Luisa Feijóo; Dra. Cristina Sarasa.

Departamento de Análisis Económico-Facultad de Economía y Empresa, Universidad de Zaragoza - Grupo de investigación Crecimiento, Demanda y Recursos naturales, CREDENAT, e Instituto Agroalimentario de Aragón- IA2.

 

 

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Hacia una gestión responsable del purín

En esta nueva publicación de la Escuela de Familias en Agroalimentación tratamos un tema relevante en el sector agroalimentario como es la gestión de los purines, y las maneras más sostenibles y eficientes para su manejo.

Desde la Alianza Agroalimentaria Aragonesa, os invitamos a conocer más…

Hacia una gestión responsable del purín

A. Daudén, D. Quílez y E. Herrero. Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA)

¿QUE ES EL PURÍN?

El estiércol es materia orgánica en descomposición, principalmente excrementos animales, que se destina al abono de las tierras. También lo podemos definir como los excrementos de la ganadería mezclados o no con material de cama, en fase de descomposición, que habitualmente se destina al abonado de las tierras.  Identificamos al estiércol como la materia sólida que se recoge en los establos de ganado vacuno, ovino, caprino y equino. Utilizamos el término gallinaza para referirnos al estiércol de granjas de aves. Nos referimos al purín cuando el estiércol se obtiene en forma líquida, principalmente en granjas de cerdos y vacuno de leche. Se obtiene en forma líquida porque es mezcla de las heces, la orina y el agua de limpieza. El purín contiene un porcentaje muy elevado de agua, aproximadamente un 95%. Por esta razón, se producen grandes volúmenes y el contenido en nutrientes es muy bajo. Esta característica provoca que su gestión como fertilizante sea compleja, puesto que requiere grandes infraestructuras de almacenamiento en las granjas y una logística de transporte con cisternas y aplicación al campo importante.

Por tratarse de materia orgánica en descomposición contiene una gran cantidad de compuestos de pequeño tamaño que alcanzan el aire con facilidad y que son los que generan su mal olor característico.

La forma más sostenible y eficiente de gestionar el purín sigue siendo su utilización como fertilizante orgánico en las tierras de cultivo bajo criterios agronómicos.  Por lo tanto, la gestión del purín sigue teniendo una dependencia directa de la agricultura.

CONTEXTO

En las últimas décadas se ha producido un desequilibrio entre la agricultura y la ganadería. La ganadería intensiva ya no puede contemplarse desde la perspectiva de un granjero que dispone y aprovecha el estiércol exclusivamente para fertilizar sus tierras.  La evolución ha sido, por cuestiones de competitividad y eficiencia económica, hacia la intensificación basada en un crecimiento en tamaño de las explotaciones y una especialización hacia una producción de carne de cerdo, pollo, huevos o leche más industrializada y menos vinculada a la agricultura.  España es el primer productor de carne de cerdo en Europa y el principal exportador de carne y productos cárnicos al resto del mundo. Aragón es la Comunidad con el censo de porcino más alto (9,2 millones de plazas; MAPA, 2021), que representa el 28% del censo nacional.  Se producen aproximadamente 16 millones de cerdos al año. La cantidad de purín que se genera varía mucho según el tipo de granja, hembras reproductoras, lechones, cebo y el tipo de manejo. Como aproximación, un cerdo en todo su ciclo de vida produce 1 m3 o 1 tonelada de purín, por lo tanto, en Aragón se producen al año aprox. 16 millones de toneladas de purín porcino.

El purín contiene suficiente cantidad de nitrógeno (N), fósforo (P), potasio (K), micronutrientes y materia orgánica (MO) para el crecimiento de las plantas. Si se gestiona adecuadamente, puede sustituir cantidades importantes de fertilizantes sintéticos o minerales. Los agricultores pueden obtener ahorros en costes de fertilización de aprox. el 40%. Actualmente, el coste de los fertilizantes minerales se ha multiplicado por tres, por lo que es un momento muy oportuno para impulsar su utilización de forma racional.

Sin embargo, el uso de dosis excesivas, que sobrepasan la cantidad de nutrientes que pueden absorber los cultivos, causa problemas medioambientales. Las granjas tienen una dependencia directa de la disponibilidad de superficie de cultivo en su entorno para gestionar el purín como fertilizante. Deben sortear otros condicionantes como son los hábitos y afinidades de los agricultores, que no siempre quieren utilizarlo; el tipo de cultivo, que condiciona la dosis, el momento de aplicación, limitaciones de la normativa o la meteorología. Su uso está vinculado, principalmente, a los cultivos herbáceos, especialmente al cultivo de cereales y cultivos forrajeros. Con frecuencia, el proyecto de las explotaciones se ha diseñado pensando en cumplir con el requisito normativo de justificar la superficie de tierra necesaria, sin dedicar la necesaria atención a la operatividad y el manejo cuando la granja está en plena producción. Además, la distribución de las explotaciones de ganado porcino no es uniforme por todo el territorio, sino que se concentra en determinadas zonas.

El incremento de la producción de purín en el sector porcino ha ido acompañado también por el crecimiento del sector vacuno de carne y el sector avícola.  Sin embargo, no se ha producido una reducción del consumo de fertilizantes minerales y sintéticos. La consecuencia directa es el incremento de los excedentes de nutrientes aplicados al suelo y por lo tanto de la contaminación. Para obtener una información más objetiva del riesgo y efectos de la contaminación se debe reducir la escala de la evaluación de aportes de nutrientes y salida de productos, hasta llegar al nivel de la parcela.

EFECTOS MEDIOAMBIENTALES

La sobrecarga de nutrientes en el sistema animal-suelo-planta genera problemas medioambientales, como la contaminación del agua, el suelo y el aire a escala local y el cambio climático a escala globalLas pérdidas de N constituyen una de las mayores amenazas medioambientales. Estas pérdidas o emisiones provocan la eutrofización de las aguas continentales y marinas, la contaminación del aire, la pérdida de biodiversidad y contribuyen al cambio climático y a la pérdida de la capa de ozono. Estos impactos contribuyen directa o indirectamente a un número relevante de amenazas para la salud humana, relacionadas con la alimentación, afecciones respiratorias, cardiopatías y algunos tipos de cáncer. Para 2030 se espera que se identifiquen las presiones que ejercen los nuevos contaminantes emergentes (antibióticos, resistencia a antibióticos, metabolitos hormonales) y las mezclas de químicos.

Nitrato en el agua: El N que se aplica al suelo, ya sea con el purín o con abonos minerales, y no es aprovechado por los cultivos, se lava con el agua de lluvia o de riego y acaba generando la contaminación por nitrato de las aguas subterráneas y superficiales.

Emisiones de amoniaco. El N se encuentra en el purín en forma amoniacal, principalmente. Por esta razón, cuando el purín está en contacto con el aire, en las balsas de almacenamiento o durante y después de  su aplicación al campo, se emite al aire en forma de amoniaco. En la atmósfera el amoniaco es un precursor en la formación de partículas de pequeño tamaño, las micropartículas, que provocan afecciones respiratorias y cadiovasculares.

Gases Efecto Invernadero (GEI). En el almacenamiento del purín, por la descomposición de la materia orgánica en ausencia de oxígeno, se produce metano, un gas con un efecto invernadero equivalente a 25 veces la del CO2. Según el inventario nacional de emisiones 2018 (MITECO 2020), a la gestión de estiércoles (todas las especies) se le atribuyen el 3% de las emisiones totales de GEI. La categoría "gestión de estiércoles” recoge las emisiones de metano producidas por el estiércol en el almacenamiento y al sector porcino se le atribuyen el 76% de las mismas.

Antibióticos. El impacto del uso de antibióticos en el desarrollo de genes de resistencia está considerado como el efecto más importante que pone el peligro el medio ambiente, además de la salud humana y animal (Timmerer et al., 2020). Existen evidencias científicas que revelan el contenido en antibióticos de los estiércoles y también la presencia de residuos y metabolitos de antibióticos, de bacterias patógenas y de zoonosis resistentes a antibióticos, moléculas con información genética de resistencia a antibióticos y a otros compuestos farmacológicos (Rasschaert et al., 2020).

SOLUCIONES

El consumo de agua en la granja, que se produce por fugas, bebederos inadecuados o desperdiciada por los animales, es determinante en la gestión de los estiércoles, puesto que es el factor clave para incrementar la concentración de nutrientes y reducir el volumen. La instalación de contadores de agua electrónicos, distribuidos de forma estratégica por todas las naves, conectados entre sí y con sistema de transmisión de datos hasta aplicaciones móviles es una de las medidas de mejor relación coste-beneficio. Alimentación. Las mejoras en la alimentación deben ir enfocadas a mejorar la eficiencia de los nutrientes, especialmente en N y P.

Evacuación frecuente de los purines. A nivel constructivo se debe invertir en nuevos diseños de instalación que reduzcan las emisiones de NH3 y CH4 en el interior de la granja, a la vez que contribuyan al bienestar animal, como por ejemplo los sistemas de evacuación frecuente de los purines.

Olores. En cada proceso de manejo hay que evitar al máximo posible el contacto del purín con el aire. En la granja con la cobertura de las balsas de almacenamiento y en el campo con sistemas de aplicación que incorporen o entierren directamente el purín.

Fertilización: El purín es un subproducto o un recurso al que no se le da valor, se mueve generalmente en la delgada línea roja del residuo. Sin embargo, se debe gestionar como un recurso que permite reciclar y cerrar el ciclo de nutrientes, como sustitutivo de la fertilización mineral. La valorización como fertilizante orgánico requiere adaptarse a las necesidades que tiene el agricultor, que es el cliente y usuario final, a las condiciones exigidas por el mercado de la fertilización y a competir con la fertilización inorgánica. Debe gestionarse con los principios básicos de una fertilización eficiente y responder a:

▪ ¿Qué se está aplicando?: conocer de forma precisa su composición en nutrientes.

▪ ¿Cuánto?: aplicación de la dosis ajustada a los requerimientos agronómicos de los cultivos, la composición y respetando las regulaciones medioambientales.

¿Cuándo?: en el momento oportuno conforme a la demanda de nutrientes del cultivo.

¿Cómo?: con los equipos que generen menos emisiones.

El objetivo debe ser maximizar el aprovechamiento de nutrientes por el cultivo y minimizar las pérdidas al medio ambiente. Sincronizar la disponibilidad con la demanda requiere disponer de la suficiente capacidad de almacenamiento y de la logística de aplicación adecuadas.

Emisiones de Amoniaco. Para reducir las emisiones en granja, la medida más efectiva es la evacuación frecuente del purín del interior de las naves y la cobertura de las balsas de almacenamiento. En el campo, el uso de aplicadores que reduzcan en contacto con el aire ya sea mediante tubos colgantes o inyección en el suelo. La acidificación o el enfriamiento del purín también reducen las emisiones.

Con el objetivo de reducir las emisiones de amoniaco, el CITA a llevado a cabo el proyecto LIFE ARIMEDA (www.lifearimeda.eu). Los resultados obtenidos han permitido demostrar la viabilidad del uso de la fracción líquida del purín mediante fertirrigación en pivots o riego por goteo enterrado, la sustitución de los fertilizantes sintéticos habituales y la reducción de las emisiones de amoniaco.

Emisiones de Metano. La forma más eficiente de reducir las emisiones de metano es mediante la digestión anaerobia del purín y el aprovechamiento del biogás que se genera como fuente de energía. La cobertura de las fosas con la recuperación del biogás y su aprovechamiento como fuente de energía en la propia granja es la forma más simple de reducir conjuntamente las emisiones de amoniaco y metano.

Esta alternativa se va a poner en práctica en el proyecto demostrativo LIFE CLINMED FARM, coordinado por el CITA, que acaba de iniciarse y que pretende avanzar hacia un modelo de granja climáticamente neutra.

Tratamientos

El purín que no pueda gestionarse con criterios agronómicos y de forma responsable en las tierras de cultivo debería ser dirigido a procesos de tratamiento, de forma prioritaria en aquellas zonas de elevada concentración de ganadería intensiva.

Las tecnologías de tratamiento con mejor perspectiva de futuro son las que están diseñadas con el objetivo de la recuperación de nutrientes, agua y energía, de modo que los productos finales puedan exportarse a otras zonas con menor presión ambiental o bien utilizarse como materia prima para la producción de biofertilizantes. Entre las tecnologías de este tipo se encuentran las que van dirigidas a capturar el N en forma de amoniaco con ácidos (ácido nítrico, ácido sulfúrico) para obtener productos finales valorizables como fertilizantes: el sulfato amónico o nitrato amónico. Hay distintos procesos de este tipo, conocidos como "stripping" o "scrubbing" o membranas de contacto. Otro ejemplo es la recuperación de P mediante la cristalización en forma de estruvita, un proceso que simultáneamente captura el P y el N amoniacal.

La digestión anaerobia permite obtener biogás, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y generar energía renovable, a la vez que facilita la aplicación de otras tecnologías, elimina los olores, reduce los patógenos y mejora el producto final como fertilizante. El contenido en nutrientes no se reduce, por lo tanto, no disminuye la dependencia de la superficie de cultivo.

Figura: La gestión de estiércoles en el marco de la economía circular. Reciclaje de nutrientes y generación de energía renovables

PUNTOS CLAVE DE FUTURO

A nivel agro-ganadero la gestión del purín como fertilizante se debe afrontar desde una perspectiva estricta, profesional y responsable; bajo criterios agronómicos, aplicando al suelo solo lo que necesita el cultivo, en el momento adecuado y con equipos que minimicen las emisiones de amoniaco y olores. Los centros gestores de estiércoles deben respetar los criterios establecidos en el proyecto LIFE ES-WAMAR, que fue su origen y las experiencias prácticas posteriores, y no convertirse en meros gestores de documentos justificativos.

▪ El indicador más objetivo del avance en la mejora de la gestión del estiércol como fertilizante orgánico será la reducción del consumo de fertilizantes inorgánicos, con independencia de sus precios.

▪ En las áreas con desequilibrios entre la producción de purín y la disponibilidad de tierras de cultivo necesariamente se deben implantar tecnologías de tratamiento.

▪ Se debe impulsar la investigación y la innovación que deben ir dirigidas a desarrollar nuevos procesos de tratamiento y gestión, mejorar su viabilidad técnica, reducir los costes de su aplicación y poner en valor los productos finales.

La administración pública debe garantizar el manejo responsable del purín a pie de campo y no únicamente a nivel documental, de modo que se cumpla la legislación y se eviten las afecciones al medio ambiente y a la sociedad.

El sector porcino debe internalizar los costes medioambientales de la producción cárnica en toda la cadena de valor y dar respuesta a la demanda de la sociedad de alinear el crecimiento económico con la sostenibilidad.

▪ La sostenibilidad tiene una componente medioambiental decisiva, por lo tanto, el sector porcino debe afrontar, con perspectiva de futuro, su impacto en el medio ambiente y los retos que debe asumir para minimizarlo.

 

BIBLIOGRAFÍA

MAPA 2021. Encuestas ganaderas, 2021. https://www.mapa.gob.es/es/estadistica/temas/estadisticas-agrarias/resultados_mayo2021_porcino_tcm30-576050.pdf

MITECO 2020. Informe de inventario nacional de gases de efecto invernadero. Comunicación a la comisión en cumplimiento del Reglamento (UE) Nº525/2013. https://www.miteco.gob.es/es/calidad-y-evaluacion-ambiental/temas/sistema-espanol-de-inventario-sei-/es-2020-nir_tcm30-508122.pdf

Rasschaert, G., Elst, D. V., Colson, L., Herman, L., Ferreira, H. C. D. C., Dewulf, J., ... & Heyndrickx, M. (2020). Antibiotic Residues and Antibiotic-Resistant Bacteria in Pig Slurry Used to Fertilize Agricultural Fields. Antibiotics, 9(1), 34.

Timmerer, U., Lehmann, L., Schnug, E., & Bloem, E. (2020). Toxic Effects of Single Antibiotics and Antibiotics in Combination on Germination and Growth of Sinapis alba L. Plants, 9(1), 107.

 

Con la colaboración de:

Arturo Daudén Ibáñez.

Coordinador Oficina de Proyectos. 

Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA)

 

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El problema del desperdicio de frutas y hortalizas y cómo podemos solucionarlo

Comenzamos nuevo año y en la Escuela de Familias continuamos con nuestra labor de acercar el sector agroalimentario a todos los ciudadanos.

En esta publicación, os mostramos como el sector combina la innovación y las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) en su compromiso con la reducción de la pérdida y del desperdicio alimentario.

Desde la Alianza Agroalimentaria Aragonesa, os invitamos a conocer más…

El problema del desperdicio de frutas y hortalizas y cómo podemos solucionarlo

8 de cada 10 hogares tiran alimentos a la basura (sin procesar) por no considerarlos en buen estado. Frutas y verduras, son los alimentos más desechados, representando el 48,1% del volumen de desperdicios. Además de en el ámbito doméstico existe una gran variedad de procesos entre la recolección de la fruta y el consumidor final, que generan mermas tanto en cantidad desechada como en calidad del producto. La FAO estima que se desecha un 45% de la producción hortofrutícola mundial, con un valor similar en Europa. Aproximadamente, un tercio de estos desechos se producen entre la recolección y el consumidor final, correspondiendo un 5% al manejo postrecolección y almacenamiento, un 2% al procesado y envasado y 10% a la última etapa de distribución (1). Por otro lado, las pérdidas de calidad afectan de manera determinante a su precio, a la imagen de productores y exportadores y a los beneficios de su consumo.

Hasta el momento, el impulso y desarrollo de las TICs se ha aplicado fundamentalmente en el sector frutícola en el ámbito precosecha con el desarrollo de tecnologías y aplicaciones para riego, sensorización de parámetros agronómicos, agricultura de precisión e incluso integración de los tradicionales cuadernos de campo. Sin embargo, una vez se ha llevado a cabo la recolección, tienen lugar diferentes etapas de acondicionamiento en central, de logística y transporte, así como de distribución mayorista y minorista, que son igualmente influyentes sobre la calidad comercial de la fruta y que como se ha indicado anteriormente llevan asociadas un importante porcentaje de pérdidas. En este sentido, las actuaciones han sido menores y representan eslabones críticos de la cadena en los que es necesario actuar para mantener la calidad inicial del producto, así como su trazabilidad y aspectos relacionados con la gestión de rutas más sostenibles y su logística.

 

Sensor de impacto diseñado y utilizado para la identificación de los puntos críticos en las líneas de confección de fruta.

Búsqueda de soluciones innovadoras: TICs en postcosecha y mejora del desempeño logístico.

La fruta está un 90% del tiempo en el campo, pero es en el 10% restante, desde que se cosecha hasta que llega a destino, donde realmente se producen los cambios determinantes y más influyentes en la apreciación del consumidor. La etapa de postcosecha puede durar entre una semana y hasta 45 días, lo que hace que este conjunto de tareas (desde el campo hasta el consumidor), sea determinante para el negocio de la exportación. En este contexto, destaca especialmente el sector hortofrutícola español por su relevancia en todos los escalones del mercado (Distribución y Consumo 17 2017 - Vol. 3). En la cadena de valor de frutas confluyen agricultores con empresas manipuladoras, procesadoras, auxiliares o de transporte; también aparece el sector servicios con las actividades comerciales (tanto mayoristas como minoristas); y finalmente, están los consumidores que demandan una amplia variedad de frutas y hortalizas para satisfacer sus necesidades. El objetivo no es solo conseguir llegar al mercado de destino sino hacerlo con un fruto con una correcta apariencia externa y frescura apetecible al consumidor. Para ello el producto tiene que manipularse, conservarse y transportarse en las mejores condiciones posibles y dentro de unos rangos de temperatura, humedad, composición atmosférica, etc, determinados en función del tipo de producto. Estos aspectos son determinantes para la fijación del precio y la posterior ganancia, pues de nada sirve tener un fruto excelente en el campo si no se cuenta con una postcosecha y cadena de suministro y distribución adecuada. Un buen manejo postrecolección conseguirá ralentizar el metabolismo de la fruta y como consecuencia su proceso natural de senescencia (asociado a una pérdida de calidad del producto). De no evitarse el deterioro de la fruta, el castigo más común es la reducción del precio final en el mercado de destino e incluso el rechazo de cargas completas.

Indicadores y desarrollos tecnológicos diseñados en el marco del proyecto TICS4fruit.

En la actualidad, existen múltiples desarrollos de toma de datos (sensores de humedad, de temperatura, geolocalizadores, sensores de impacto, sistemas de visión artificial, cámaras multiespectrales…) que generan de manera rápida y económica multitud de valores. Del mismo modo, las tecnologías de análisis de la información y de toma de decisiones están ya muy maduras y se están aplicando en muchos otros sectores. La integración de estas tecnologías desde la central hortofrutícola al punto de venta de la fruta, generando un sistema completo de trazabilidad y además un novedoso sistema de control y toma de decisiones en tiempo real, permitirá mantener en mayor medida la calidad de producto. Aunque las tecnologías están maduras y se están aplicando en otros sectores, actualmente no se está haciendo de manera integrada en la distribución frutícola, lo que supone el principal desafío del uso de estas tecnologías como herramienta para reducir las mermas y pérdidas en el sector.

Igualmente, el diseño y gestión de los procesos logísticos será clave en la etapa de exportación y las pérdidas asociadas. Hasta ahora se ha conseguido avanzar en la mejora de algunos aspectos correspondientes a transporte, gestión de almacenes y mejora de las condiciones de almacenamiento, reduciendo así las incidencias en las entregas. Sin embargo, a pesar de las medidas adoptadas que han permitido mejorar la operativa, las pérdidas de producto en la cadena de postcosecha siguen siendo elevadas, lo que supone un importante lastre para el incremento de la competitividad del sector. En los últimos años se han venido utilizando lo que se denomina “Indicadores de desempeño logístico”, KPI, cuya identificación es clave a la hora de abordar el problema.

 

 

Resultados del proyecto TICS4FRUIT para mantener la calidad y reducir las pérdidas post-recolección mediante el uso de TICs

En el proyecto TICS4FRUIT se ha abordado la gestión 4.0 de toda la cadena de valor de la fruta, desde la recolección al punto de venta, mediante la digitalización y aplicación de TICs con el fin de mantener la calidad inicial y reducir las pérdidas. Además, se han planteado mejoras de desempeño logístico en las fases de almacenamiento (central hortofrutícola/mercas) y transporte que han permitido optimizar los stocks y reducir así las pérdidas de producto, permitiendo así un diseño de operativas optimizado.

La aplicación de un sistema integral formado por diferentes tipos de sensores (redes inalámbricas de sensores, sensores inteligentes, dispositivos electrónicos, etc.), indicadores de deterioro y otras tecnologías, así como la mejora del desempeño logístico nos permite monitorizar las condiciones más adecuadas para cada etapa y detectar en tiempo real, posibles incidencias que pudieran ocasionar pérdidas de calidad.

 

El proyecto ha sido financiado a través del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER) dentro del Programa Nacional de

Desarrollo Rural 2014-2020 del MAPA, en el marco de la convocatoria de proyectos innovadores de interés general.

 

(1) (FAO, 2012. “Pérdidas y desperdicio de alimentos en el mundo”; https://www.fao.org/news/story/es/item/1310444/icode/).

 

Con la colaboración de:

Dra. Esther Arias Álvarez

Profesora Ayudante Doctor

Tecnología de los Alimentos-Dpto. P.A.C.A

Facultad de Veterinaria. Universidad de Zaragoza

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Alimentos de calidad diferenciada: la diferencia de la calidad

La calidad diferenciada es el conjunto de características de un alimento, consecuencia del cumplimiento de requisitos establecidos en disposiciones de carácter voluntario y relativos a sus materias primas o procedimientos de producción, transformación o comercialización; requisitos adicionales a las exigencias de calidad estándar obligatorias para el alimento.
Así, los operadores alimentarios que, con carácter voluntario, pretendan utilizar alguna de las figuras de calidad diferenciada deberán cumplir, además de las obligaciones generales sobre calidad estándar y conformidad de los alimentos, la normativa específica que regule la correspondiente figura de calidad diferenciada.

CALIDAD DIFERENCIADA EN ARAGÓN.

En Aragón llevamos años apostando por nuestras figuras de calidad y de garantía de origen como un valor diferencial de los mismos.
Actualmente un 6 % de los productos aragoneses cuentan con un sello de calidad diferenciada y con garantía de origen Aragón, aunque hay sectores como el del vino donde la cifra llega a un 85 %.
Crear marcas con valores, fuertes y que reflejen la exclusividad de nuestro territorio es vital para el éxito de nuestros alimentos.

FIGURAS DE CALIDAD DIFERENCIADA.

Denominaciones de origen protegidas

Definición. Se define denominación de origen protegida (DOP) como un nombre que identifica un producto:

▪ Originario de un lugar determinado, una región o, excepcionalmente, un país.

▪  Cuya calidad o características se deben fundamental o exclusivamente a un medio geográfico particular, con los factores naturales y humanos inherentes a él.

▪ Cuyas fases de producción tienen lugar en su totalidad en la zona geográfica definida.

Cuales son:

Indicaciones Geográficas Protegidas

Definición. Se define indicación geográfica protegida (IGP) como el nombre de una región, de un lugar determinado o, en casos excepcionales, de un país, que sirve para designar un producto agrícola o un producto alimenticio:

▪ Originario de dicha región, de dicho lugar determinado o de dicho país.

▪  Que posee una cualidad determinada, una reputación u otra característica que pueda esencialmente atribuirse a dicho origen geográfico.

▪ Cuyas fases de producción, una al menos, tengan lugar en la zona geográfica definida.

Cuales son:

Artesanía Alimentaria

La artesanía alimentaria es la actividad de elaboración, manipulación y transformación de alimentos de acuerdo a unos requisitos normalizados, sujetos a unas condiciones durante todo su proceso productivo que garantizan al consumidor un producto final individualizado y con características diferenciales, obtenido gracias a las pequeñas producciones y a la intervención personal del artesano.

El productor artesano apuesta por el uso de las técnicas tradicionales, respetuosas con el medio ambiente y con los consumidores, para realizar productos naturales y artesanales ligados a las más arraigadas tradiciones culturales y gastronómicas aragonesas.

Producción Ecológica

La producción ecológica es un sistema general de gestión agrícola y producción de alimentos que responde a la demanda de productos obtenidos a partir de sustancias y procesos naturales, en base a técnicas que priorizan aspectos como el respeto al medio ambiente, la biodiversidad y preservación de los recursos o el bienestar animal, con una clara restricción del uso de productos de síntesis química. La base normativa de este sistema la constituyen varios reglamentos sobre producción y etiquetado de los productos ecológicos y sobre las importaciones de productos ecológicos procedentes de terceros países.

Solo aquellos productos que estrictamente cumplan con la normativa pueden incluir en su etiquetado y publicidad, los términos reservados a la producción ecológica, esto es, “ecológico”, “biológico” y "orgánico", así como sus abreviaturas "eco" y "bio". Su identificación viene en todo caso facilitada por la reconocible hoja verde, logotipo de la producción ecológica, cuyo uso es obligatorio en la mayor parte de productos comercializados como ecológicos. Un producto solo puede llevar la hoja verde si está compuesto por al menos un 95 % de ingredientes ecológicos y si el 5 % restante cumple unas estrictas condiciones.

Producción Integrada

Se entiende por producción integrada el sistema de producción agraria medioambientalmente sostenible y de comercialización de alimentos, materias o elementos alimentarios, constituido por un conjunto de técnicas que aseguran la conservación y mejora de la fertilidad del suelo y de la biodiversidad mediante métodos biológicos, químicos y técnicos que compatibilicen la protección del medio ambiente con la rentabilidad agraria y con las demandas sociales.

Se trata de la obtención de productos primarios mediante una agricultura razonada, que utiliza métodos respetuosos con el medio ambiente y que garantiza la seguridad alimentaria, y la rentabilidad de las explotaciones.

C´alial

C’alial es la marca de garantía del Gobierno de Aragón que garantiza la calidad de los alimentos que cumplen los requisitos establecidos por el Departamento de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente.

Inicialmente en 1991 se creó la marca «Aragón Calidad Alimentaria», en el año 1998 fue sustituida por «Calidad Alimentaria» y en 2007 pasó a llamarse «C'alial».

Así, en 2007 nace C´alial como marca de garantía propiedad del Gobierno de Aragón, cuya finalidad es identificar aquellos alimentos que cumplan unos requisitos específicos en cuanto a materias primas, métodos de elaboración y condiciones de envasado, que les confieren unas características de calidad diferenciada.

LA CALIDAD DIFERENCIADA Y EL DESARROLLO RURAL SOSTENIBLE.

Con la calidad diferenciada de los alimentos de Aragón se pretende incrementar su valor añadido y mejorar su competitividad en el mercado global, al tiempo que se contribuye a la fijación de la población en el medio rural y a la diversificación de su economía.

En la actualidad los productos de calidad diferenciada constituyen una herramienta importante para alcanzar un desarrollo sostenible en los espacios rurales.

En primer lugar, ayudan a dinamizar la actividad endógena al revalorizar su potencial y dar un valor añadido a los productores regionales. En este sentido la consecución de un mayor precio anima a la gente a producir.

Los distintivos, por su parte, ayudan a mejorar la seguridad y la calidad alimentaria mediante la reducción del consumo de insumos fitosanitarios, la concienciación de los productores sobre su correcto manejo, las mejoras en los procesos transformadores de los productos agroalimentarios y el fomento de métodos de producción amigables con el medio ambiente (lucha integrada...).

De esta manera también contribuyen a la conservación del medio ambiente y de las características propias de los espacios rurales (paisaje, cultura, tradiciones…)

El proceso de certificación impulsa el reconocimiento de las características y singularidades de la zona geográfica de producción y contribuye a una mayor identidad geográfica, tanto interna como externa, con lo que facilita su reconocimiento por parte de los consumidores. Al fomento de la identidad geográfica debe añadírsele el impulso al asociacionismo entre los productores, con la creación de organizaciones fuertes con el objetivo de defender sus derechos e intereses como productores y de obtener mejores beneficios comerciales por sus productos certificados. La creación de organizaciones de productores ayuda a mejorar la cooperación interterritorial (organizaciones de productores, instituciones públicas, empresas privadas,…) e intraterritorial (entre comarcas, del medio rural con el urbano, con otras regiones comunitarias,etc.).

Finalmente, los distintivos de calidad diferenciada ayudan a mejorar la calidad de vida en el medio rural diversificando su economía e incrementando sus ingresos, al tiempo que se procura un mayor cuidado ambiental y se fortalecen las redes sociales y de productores del entorno.

DIVERSIDAD DE ALIMENTOS EXISTENTES EN ARAGÓN.

Pocas comunidades autónomas tienen alimentos tan únicos y exclusivos como Aragón, ya que muchos de ellos han sido, y son, pioneros en España y en el mundo, por uno u otro motivo.

En primer lugar, uno de los productos de los que el buen aragonés habla con orgullo es del Jamón de Teruel, cuya exclusividad la marca su sabor, pero, sobre todo, por ser el primero de España en conseguir una denominación de origen. Esta nació con el objetivo de garantizar un producto de gran calidad, sometido a un riguroso proceso de selección y curado. Cabe recordar que el sector porcino es el principal motor del ecosistema agroalimentario y que Aragón el primer productor y exportador nacional de este mercado.

Si continuamos con la exclusividad de productos de Aragón podemos nombrar la Cebolla Fuentes de Ebro, la única en España con denominación de origen protegida. Es suave, tierna, jugosa, digestiva, de escaso picor y con ausencia o leve retrogusto.

Otro de los secretos mejor guardados de Aragón es su alta capacidad para producir trufa negra, el «diamante negro de la cocina» en sus tres provincias. De hecho, es el mayor productor y exportador del mundo de trufa negra de invierno –Tuber melanosporum–.

Aragón también entra en el ranking de las cinco comunidades que más arroz producen en España. El gran potencial de este producto, que se siembra, principalmente, en las comarcas de Monegros, Cinco Villas, Cinca Medio y Bajo Cinca, es que se cultiva entre 300 y 500 metros sobre el nivel del mar y en unas condiciones climáticas muy duras para un cultivo de verano.
Aragón es, por otro lado, tierra de vino y talento vitivinícola. Los alimentos nobles de Aragón se completan con cinco denominaciones de origen protegidas de vino y otras seis IGP vínicas.

Por supuesto, entre los alimentos de Aragón más conocidos y consumidos en España se encuentran el famoso Ternasco de Aragón IGP, el Melocotón de Calanda DOP -único en España con denominación de origen y reconocido en el mundo por su gran tamaño, excelente sabor y dulzura- y la borraja, una verdura todavía bastante desconocida, pero que como se suele decir: «probarla es amarla».

Además, Aragón tiene dos denominaciones de aceite de oliva: Aceite del Bajo Aragón y Aceite Sierra del Moncayo. Los olivos de la variedad empeltre inundan el paisaje aragonés, cuyo aceite se produce en el Bajo Aragón turolense, y zaragozano y en las comarcas de Campo de Belchite, Tarazona y Campo de Borja.

Además, es de destacar todo el sector de dulces, pastelería, bollería y chocolate, sector muy potente en Aragón con gran variedad de productores, empresas y alimentos diferentes.

Cabe destacar que Aragón ocupa los primeros puestos de la producción nacional de frutas, hortalizas y verduras de temporada. Si hablamos de fruta, la pera, manzana, la cereza o el melocotón cuentan con una gran capacidad exportadora y transformadora.

Riqueza y variedad distinguen a la huerta aragonesa, que proporciona hortalizas de todo tipo: frescas, de hoja o tallo, fruto, como el tomate y el pimiento, raíces y bulbos y leguminosas. Tomates y brassicas (coliflor, brócoli, coles de Bruselas, repollos, colirrabano, entre otras) ostentan la mayor producción, así como el mayor número de hectáreas de cultivo. Por si ello no fuera suficiente, en Aragón se producen hortalizas autóctonas, como la borraja, ya nombrada anteriormente.

Los quesos aragoneses constituyen, además, una auténtica delicia. Con una solera alabada desde antiguo, son apreciados en la actualidad como uno de los bocados más exquisitos de nuestra artesanía culinaria.

Es inmensa, por último, la diversidad de productos cárnicos en todo el territorio a través de carnicerías y empresas transformadoras de carne de cerdo, cordero, pollo, conejo y de caza. Si sumamos los diversos embutidos y curados que encontramos en todo Aragón, nos encontramos con más de 350 registros. Muchos de ellos cuentan con distintivos de calidad diferenciada como el Jamón de Teruel/Paleta de Teruel DOP o el Ternasco de Aragón IGP, nombrados anteriormente, algunos producidos en empresas artesanas inscritas bajo el sello Artesanía alimentaria de Aragón, otros bajo la marca de garantía C´alial, como por ejemplo la longaniza de Aragón. También existen algunos con marcas privadas, marcas colectivas, como la Longaniza de Graus.

 

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Envases sostenibles para el sector de la alimentación en el marco de la economía circular

Del 20 al 28 de noviembre se celebra la Semana Europea de Prevención de Residuos. En la Escuela de Familias en Agroalimentación queremos contribuir con este artículo y mostrar el compromiso del sector agroalimentario con la prevención y la gestión sostenible de los residuos.

Desde la Alianza Agroalimentaria Aragonesa, te invitamos a conocer más…

Envases sostenibles para el sector de la alimentación en el marco de la economía circular.

Los plásticos en el envasado y las nuevas normativas europeas.

Hoy es imposible de imaginar un mundo sin plástico por la importancia que cobra en nuestras vidas cubriendo necesidades en diferentes sectores: envases y embalajes, construcción, electrónica, transporte y salud entre otros, ofreciendo un abanico infinito de productos.

Los envases han ido cambiando a lo largo de la historia reflejando nuevos requisitos y características sobre estos. Hoy en día los envases son los encargados de atraer al consumidor con colores llamativos y formas que logren curiosidad a los fines de lograr vender producto.

Figura 1: Producción de film en AITIIP para el proyecto Mandala.

Hoy en día de entre los materiales plásticos existentes aptos para contacto alimentario destacan cuatro resinas de mercado masivo y fácil procesabilidad, y, por tanto, de altos volúmenes de producción, precio bajo y tecnología accesible. Estas son: polietileno (PE) y sus variantes (PET, PEAD, PEBD), poliestireno (PS), polipropileno (PP) y policloruro de vinilo (PVC).

El auge de estos materiales vino favorecido por el ahorro en la producción de desechos de alimentos propiciado por el incremento en la vida útil de los mismos. Además, los envases de plástico fueron más económicos y fáciles de producir respecto a materiales. El plástico es más ligero que otros materiales como vidrio o metal y con esto se reduce el costo del transporte. Finalmente, el plástico ha reemplazado a muchos materiales por la facilidad con la que permite la preparación de alimentos, desde el refrigerador, pasando al horno y a la mesa.

Sin embargo, el alto volumen de envases producidos de un solo uso unido a los problemas de gestión de sus residuos una vez que cumplen su misión de proteger el alimento, ha llevado a los consumidores a cuestionarse su uso.

La primera estrategia europea sobre los plásticos, aprobada en Estrasburgo hace 3 años (16 de enero 2018) es parte de la transición hacia una economía más circular. La industria europea del plástico apoya la estrategia de la Comisión Europea hacia los plásticos en una economía circular y está altamente comprometida a acelerar su transformación hacia un equilibrio economía plástica más circular y eficiente en recursos.

La Directiva 2019/904 sobre la reducción del impacto de ciertos productos plásticos en el medio ambiente, establece medidas como prohibir algunos productos plásticos de un solo uso, promover el uso de alternativas fácilmente disponibles y más sostenibles, así como soluciones innovadoras hacia modelos de negocio más sostenibles, alternativas a la reutilización y sustitución de materiales.

La industria europea de bioplásticos tiene un sólido historial de desarrollo de soluciones tecnológicas innovadoras y de alineación de los objetivos industriales con la sostenibilidad medioambiental.

Para que Europa pueda reforzar su posición como líder en la eficiencia de los recursos y en el crecimiento verde, es necesario promover sectores de futuro con fuertes credenciales medioambientales y potencial de crecimiento, crecimiento del empleo, ayudando a reducir el impacto sobre el medio ambiente dentro de la UE, como los bioplásticos.

Por otro lado, en 12 años el reciclado de envases plásticos se ha incrementado un 19% la recogida de residuos de envases post consumidor, muchos se han vuelto familiares con el mantra "reducir, reutilizar, reciclar ", pero esto cuenta una historia incompleta. Es difícil reciclar si los consumidores no son los primeros que actúan al "devolver" el embalaje a la papelera de reciclaje adecuada o sistema de devolución en tienda.

La nueva Directiva (UE) 2019/852 sobre Envases y Residuos de Envases establece objetivos de reciclaje más altos por material (50% para envases de plástico para 2025 y 55% para 2030), junto con un nuevo método de cálculo de las prestaciones de reciclaje. Este nuevo método comenzará a ser aplicable para datos del año 2020. Con solo el 9% del mundo residuos plásticos siendo realmente reciclado, según las Naciones Unidas, existe una necesidad imperiosa de explorar tecnologías que sean "técnicamente" reciclables ahora, y para el desarrollo de alternativas plásticas.

Las marcas y los fabricantes de envases y otros productos plásticos deben explorar todas las opciones para encontrar la opción más responsable para la aplicación, la ocasión y el momento. Las alternativas de vanguardia a los polímeros basados en recursos fósiles no siempre son la opción más responsable con el medio ambiente, especialmente cuando hay diferentes soluciones disponibles y no hay una respuesta correcta.

 

Los retos mundiales del cambio climático y la degradación del medio ambiente reclaman una respuesta mundial. El cambio climático y la degradación del medio ambiente representan una amenaza existencial para Europa y el mundo.

Para transformar en legislación la ambición política de ser el primer continente climáticamente neutro en 2050, la Comisión ha presentado la primera «Ley del Clima Europea». Para materializar esta ambición, la Comisión también ha presentado la Estrategia sobre Biodiversidad para 2030, la nueva Estrategia Industrial, el Plan de Acción de la Economía Circular, la Estrategia «de la granja a la mesa» de alimentación sostenible y propuestas para una Europa sin contaminación. Comienzan de inmediato los trabajos para endurecer los objetivos de emisiones de Europa para 2030 y se fija una senda realista hacia el objetivo de 2050.

Iniciativas en el marco de la Economía Circular y la Sostenibilidad

AITIIP (Centro Tecnológico ubicado en Zaragoza) como entidad de base tecnológica e ingenieril conectada al sector del plástico y a la industria manufacturera, ha llevado a cabo diversas investigaciones en nuevos materiales y en aditivos más sostenibles. Por ejemplo como refuerzos mecánicos (fibras) provenientes del aprovechamiento de residuos desarrollado en el proyecto CITRUSPACK, la obtención de colorantes naturales también provenientes de residuos en el proyecto BARBARA, así como la posibilidad de extraer partículas pertinentes para la formulación de biopolímeros en el proyecto FUNGUSCHAIN. Actualmente, en el proyecto PLASTISEA se están desarrollando nuevos materiales bioplásticos basados en cultivos y especies infrautilizadas de algas pardas.

Figura 2: PA 6 irradiada con rayos gamma proyecto Polynspire

Por otro lado, a esta motivación de base, le sumamos la necesidad de tantas empresas privadas de gran tamaño y PYMEs, asociaciones, cooperativas, clústeres, con el alineamiento de las estrategias y políticas comentadas anteriormente, para la consecución de varios proyectos y actuaciones de éxito en líneas de nuevos polímeros y materiales reciclados. Por ejemplo, en el proyecto MANDALA estamos estudiando nuevos materiales y adhesivos para envases multicapa. Cada capa de los envases multimaterial está compuesta de diferentes polímeros con funciones específicas que mejoran su rendimiento pero que dificulta el reciclaje, siendo actualmente la incineración o/y el vertedero la única solución económica viable. Pero en MANDALA se desarrollan alternativas de separación y delaminación para ofrecer una solución de reuso y reciclaje de estos envases multicapa.

Figura 3: Algas pardas empleadas como biomaterial para envases en PLASTISEA.

Otro proyecto que estamos desarrollando en esta línea es POLYNSPIRE en el cual el objetivo es conseguir probar la viabilidad de diferentes tecnologías que nos permitirán retener el valor añadido de los materiales plásticos. Para ello, se están planteando 3 estrategias diferentes: 1) Reciclado químico, con reactores de microondas y el uso de nanopartículas que nos permitan obtener los monómeros plásticos 2) Reciclado mecánico 3) Valorización del material.

Finalmente, el 1 de noviembre ha comenzado el proyecto SISTERS en el que proponemos un conjunto de innovaciones sistémicas dirigidas a reducir el desperdicio alimentario generado en todas las etapas de la Cadena de Valor Alimentaria en Europa que resolverá los principales desafíos existentes en Producción, Procesamiento, Comercialización (minorista / mayorista), Consumo y Logística entre las distintas etapas.

SISTERS diseñará la primera Plataforma Europea de Cadena Corta para que los agricultores vendan su producción descartada, favoreciendo las economías locales, proporcionando acceso a alimentos nutritivos y saludables a los consumidores menos favorecidos. Se diseñarán envases de alimentos inteligentes y reutilizables para disminuir las pérdidas de alimentos durante el transporte, mantener los alimentos a granel y envasados en condiciones ideales con nuevos sensores precisos que permiten reacción inmediata. Además, para mejorar la conservación y la calidad de los alimentos, un conjunto de envases compostables con la basura orgánica serán desarrollados.

Una nuevo Sello de Excelencia promoverá prácticas sostenibles entre los minoristas. Además, se desarrollarán etiquetados QR y etiquetado dinámico incorporado en los envases con los que espera tener impacto en la conciencia sostenible de los minoristas y los consumidores, y, por lo tanto, reducir el desperdicio alimentario.

Dra. Carolina Peñalva Lapuente

Responsable de envases.

AITIIP Centro Tecnológico


Proyectos mencionados:

LIFE CITRUSPACK LIFE16 ENV / ES / 000171

BARBARA Grant Agreement No. 745578

FUNGUSCHAIN Grant Agreement No. 720720

PLASTISEA ERA-BLUEBIO - 19 - 092

MANDALA Grant Agreement No. 837715

POLYNSPIRE Grant Agreement No. 820665

SISTERS Grant Agreement No. 101037796

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Agricultura de precisión, el inicio de la digitalización del campo

Nueva publicación de la Escuela de Familias. En esta ocasión, te contamos como la digitalización y la aplicación de las últimas tecnologías en la producción agrícola permite ganar en competitividad y favorecer la sostenibilidad de los cultivos.

Desde la Alianza Agroalimentaria Aragonesa, te invitamos a conocer más……

¿Qué es la agricultura de precisión?

Se puede definir como una técnica fundamentada en el uso de tecnologías de captación de datos de los cultivos y parcelas agrícolas ligada al análisis y gestión de dichos datos  que permite gestionar de forma diferenciada los cultivos/zonas agrícolas.

En lenguaje coloquial podríamos sintetizar la agricultura de precisión como “dar a cada planta o a cada zona de la parcela aquello que necesita” y, por lo tanto, no hablaríamos de “café para todos” entendiendo como “todos” las diferentes zonas de la parcela, que es la forma tradicional en la que se ha venido trabajando en agricultura.

Lo intentaremos aclarar. Imaginen, por ejemplo, una parcela en la que se cultiva maíz, como las que vemos habitualmente cuando nos desplazamos en verano con nuestro vehículo por los regadíos aragoneses. Imaginen que seamos capaces de dividirla en pequeñas parcelitas con una geometría similar a las casillas de un tablero de ajedrez. A su vez, imaginen que podemos dar unas coordenadas a cada casilla mediante el uso de GPS. Y finalmente, que, mediante la utilización de diferentes tecnologías, seamos capaces de obtener información agronómica específica de cada casilla, información del tipo: textura del suelo, contenido en materia orgánica, humedad del suelo, vigor del cultivo existente, rendimiento del cultivo, etc. Analizando toda esta información, y disponiendo de la maquinaria agrícola adecuada, se pueden adoptar decisiones relativas al aporte de insumos de forma diferenciada en cada “casilla” como por ejemplo: dosificación de semillas durante la siembra, aplicación de fertilizantes, dosis de riego, control fitosanitario, etc.

Foto 1. Mapa prescriptivo para la aplicación de dosis variable de fertilizante.

¿Qué tecnologías se utilizan?

En realidad, se utilizan tecnologías similares a los que podemos encontrar en cualquier otro sector productivo: sensores de diferentes tipologías (humedad, temperatura, visión, conductividad eléctrica, etc.) ubicados en equipos que pueden estar en la propia parcela agrícola de forma permanente (estaciones meteorológicas, sondas de humedad de suelo, etc.) o instalados a bordo de vehículos que se desplazan por la parcela (tractores, quads, etc.) o alojados en drones, aviones o satélites (es el caso de cámaras que captan imágenes de diferentes tipos), incluso aplicaciones para móviles que nos ayudan a captar datos  (como puede ser por ejemplo una simple fotografía) y a la toma de decisiones.

Y todo esto ligado al uso de sistemas de geolocalización (GPS) que permiten georreferenciar cada dato obtenido con los sensores y definir por lo tanto la posición (coordenadas) de la “casilla” en la que se ha tomado dicho dato.

Foto 2. Tractor equipado con sistema óptico para la aplicación de dosis variables de fertilizante en tiempo real en función del vigor del cultivo.

Una vez disponemos de todo ese conjunto de datos georreferenciados, el siguiente paso es establecer prescripciones para la aplicación de insumos (semillas, fertilizante, etc.) con dosis diferenciadas o dosis variables en las diferentes zonas de la parcela. Así, por ejemplo, podemos tomar la decisión de aplicar a una casilla de la parcela 150 kg/ha de fertilizante y a otra 100 kg/ha. Para ello se deben confeccionar de forma previa mapas prescriptivos (foto 1) que detallan las dosis a aplicar en cada “casilla” y se debe disponer de máquinas agrícolas que sean capaz de leer esos mapas y a su vez, aplicar con precisión las dosis diferenciadas en cada zona de la parcela.

También, además de utilizar mapas prescriptivos (que es la forma más habitual actualmente de realizar agricultura de precisión), se puede realizar agricultura de precisión “en tiempo real” de modo que la propia máquina agrícola (abonadora, sembradora, pulverizador, etc.) o el tractor que la desplaza equipan sensores (foto 2) junto con procesadores que analizan la información al instante y dan la orden de trabajo a la máquina según el tractor avanza por la parcela. Actualmente, otra línea de implementación de agricultura de precisión es la implementación de flotas de pequeños robots que pueden realizar la aplicación de insumos de forma diferenciada en la parcela (foto 3).

¿Y esto es así de fácil?

Conceptualmente es así de fácil y, además, puede parecer que su implementación, por lo explicado hasta ahora, sólo requiere del uso de tecnología (que ya está disponible en el mercado) pero, lógicamente, su puesta en práctica de forma exitosa no es tan sencilla.

En primer lugar, hay que tener claro el objetivo buscado, que no es otro que permitir obtener un mayor margen económico al agricultor respecto al uso de la agricultura tradicional, siendo sostenible medioambientalmente. Además, este margen debe ser estable en el tiempo y por lo tanto debe garantizar la sostenibilidad de la explotación, manteniendo o mejorando las propiedades de los suelos que constituyen la base de la misma. Esto no significa mayores producciones obligatoriamente, sino un mejor balance económico (ingresos – gastos).

Para ello se deben tomar decisiones acertadas a partir de los datos disponibles en cada explotación agrícola. Pero es necesario recordar la amplia variabilidad de las explotaciones agrícolas en cuanto a tipología de suelos, tipos de cultivos, disponibilidad de agua para el cultivo, plagas y enfermedades, etc. Esta amplia variabilidad supone que las decisiones que se toman en una explotación pueden ser contraproducentes para otra. Por lo tanto, lógicamente, es necesario disponer del conocimiento agronómico suficiente para aplicar todas estas herramientas y tecnologías de forma exitosa.

Podemos llevar el símil al ámbito sanitario, tan tristemente de moda en esta época. Existen numerosas tecnologías y técnicas que permiten captar datos relativos a nuestra salud (análisis de sangre, radiografías, resonancias magnéticas, etc.), pero esos datos por sí solos no servirían para mucho si no hubiera un técnico cualificado (en este caso un médico) que los supiese interpretar y, finalmente, propusiese un tratamiento adecuado para el enfermo, que, seguramente, no sería el mismo en todos los casos en función de los condicionantes específicos de cada enfermo.

Pues este hecho (salvando las distancias), que todos entendemos de forma natural, debe ser extrapolado a la agricultura de precisión. Por lo tanto, el diagnóstico y propuesta de tratamiento necesario para aplicar adecuadamente un insumo a un cultivo debe ser realizado por técnicos capacitados, y principalmente estamos hablando de los profesionales cualificados para el ejercicio de las profesiones de ingeniero agrónomo e ingeniero técnico agrícola.

Foto 3. Robot para la siembra autónoma de precisión en maíz.

¿Pero realmente se está aplicando esta técnica?

En este aspecto, el ritmo de implantación es diferente en función de los países y en función de los tipos de cultivo y características de las explotaciones agrícolas. Por lo tanto, es complicado disponer de datos fiables y extrapolables al respecto.

Como idea global, aquellos cultivos de mayor rentabilidad económica (como por ejemplo el viñedo) son los que de forma más clara están implementando la agricultura de precisión. En el caso de cultivos extensivos (maíz, soja, cebada, trigo, etc.) esta técnica se está introduciendo más rápidamente en explotaciones con altos rendimientos agrícolas y con superficies lo suficientemente grandes como para presentar zonas diferenciadas en cuanto a rendimientos del cultivo.

Para aquellos que quieran profundizar en información relativa a la implementación de esta técnica les remito a las numerosas publicaciones disponibles en el portal de la Unión Europea relativo a agricultura de precisión: https://ec.europa.eu/eip/agriculture/en/digitising-agriculture/developing-digital-technologies/precision-farming-0.

Javier García Ramos

Escuela Politécnica Superior

Universidad Zaragoza - Campus Huesca

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Plantas aromáticas y medicinales

La Escuela de Familias en Agroalimentación comienza nuevo curso con este artículo dedicado a las Plantas Aromáticas y Medicinales. Además de los usos de sobra conocidos (cocina, cosmética, medicinas, etc.), el cultivo de este tipo de plantas presenta un potencial prometedor e importantes beneficios medioambientales.

¿Quieres saber más?. Desde la Alianza Agroalimentaria Aragonesa, te lo contamos a continuación:

Plantas aromáticas y medicinales

En este artículo vamos a conocer un poco más el extenso conjunto de especies botánicas que conforman las plantas medicinales, aromáticas y condimentarias. Todo este amplio grupo de plantas presenta una característica común, y es su elevado contenido en sustancias o principios activos, con propiedades químicas, bioquímicas u organolépticas muy específicas, que permiten la utilización de estas especies vegetales o de sus preparados para fines terapéuticos (plantas medicinales), aromáticos (plantas aromáticas o de esencias) y dietético gastronómicos (plantas condimentarias).

El valor de uso y económico de estas plantas depende, además de la riqueza o concentración de principios activos, de la rareza en que se presentan en la naturaleza y de las dificultades para su extracción.

 

¿Sabías que…?

Desde los tiempos más remotos, probablemente desde hace 60.000 años, el hombre ha empleado las plantas recogidas en la naturaleza para su alimentación y para otros muchos usos: medicinales, obtención de fibras y madera, conservación y aromatización de alimentos, droguería y cosmética.

En cuanto a la extracción de las plantas y su posterior uso, a partir de numerosos escritos y dibujos se sabe que se realizaba ya en las culturas de civilizaciones muy antiguas. Así, se conoce la utilización en Egipto del aceite de cedro y el uso del alambique de destilación al menos desde el siglo XXV a. de C. Aunque las técnicas de métodos de extracción, separación, aislamiento e identificación de los aceites esenciales y otros principios activos de las plantas se han desarrollado en época relativamente reciente, la destilación de las plantas se ha practicado desde hace milenios en países como China, India o la antigua Persia. En la época de la Grecia clásica tomaron impulso los estudios acerca de las características y las propiedades de las especies vegetales. Aristóteles asignó a cada planta las virtudes entonces conocidas e inició una clasificación vegetal, que amplió el botánico Teofrasto, siguiendo unas pautas científicas. Las plantas utilizadas como conservantes o aromatizantes durante siglos fueron una expresión de riqueza y un medio de transacciones comerciales y pago de impuestos.

En una primera aproximación a los mercados, las plantas aromáticas y medicinales se pueden distinguir en dos grupos de productos:

▪Las plantas o partes de las mismas, enteras o troceadas, en fresco o desecadas

▪Los extractos, aceites esenciales y oleorresinas obtenidos como primera transformación de las plantas.

Ambos grupos constituyen las materias primas de las industrias de perfumería y cosmética, farmacéutica, alimentaria y química, principales destinatarias de las plantas aromáticas y medicinales o de los productos de su transformación.

 

En el ámbito de la producción agraria relacionada con estas especies, se encuentran 3 tipos de productos principales según el grado de procesado, preparación o transformación: Material vegetal en fresco; Graneles secos, constituidos por las plantas o partes de las mismas convenientemente desecadas; y Aceites esenciales, productos de la destilación de las plantas aromáticas.

En el ámbito de la explotación agrícola, se pueden llegar a productos envasados (condimentos, herbodietéticos, de perfumería y cosmética o de laboratorios de plantas medicinales) cuya elaboración requiere cierto nivel de especialización. A partir de este nivel entra en escena la industria alimentaria, farmacéutica o perfumero-cosmética.

 

Tradicionalmente, han sido los recolectores locales quienes han mantenido la producción española de plantas medicinales y aromáticas, con escaso rigor en la presentación, calidad y limpieza del producto.

Por esta razón, y sabiendo que las condiciones agroclimáticas de España son muy variadas y aptas para la vegetación medicinal y aromática, si se convirtiese en producción agrícola racionalizada como cultivo industrial tendría un alto grado de competitividad. Sin embargo, el cultivo de estas especies en España aún es escaso, y hay poco capital para tecnificar la producción y procesado, además de la escasez de mano de obra cualificada.

 

La oportunidad del sector viene con la reciente demanda del mercado Internacional por productos, subproductos y/o moléculas de origen natural de alta calidad, para diversas industrias: la cosmética, la de biopesticidas, la farmacéutica y la de aditivos alimentarios, por citar algunas. Este mercado es muy competitivo y específico, y requiere un producto final estable en su composición química. Estudiar y promover el cultivo de plantas aromáticas y medicinales en la comunidad de Aragón tiene su relevancia, primeramente, por la gran abundancia de su flora silvestre para estas especies. Además, una gran cantidad de estas especies se adaptan a las condiciones de suelos (calizos, de baja fertilidad, a veces salinos) y a la baja pluviometría aquí registradas, como lo demostró la Red Experimental de Plantas Aromáticas y Medicinales de Aragón (Burillo, 2003), un extenso estudio realizado en zonas de secano de la Comunidad.

Cabe reconocer que la rentabilidad de una especie cultivada para la obtención de aceites esenciales depende de factores agronómicos, tecnológicos y económicos como el rendimiento en aceite, los costes de procesado industrial, la calidad del aceite y las tendencias de la demanda. Todo plan de desarrollo del sector de plantas aromáticas para la fabricación de aceites esenciales debe partir de un estudio de mercado para evitar en lo posible la producción de aceites con problemas de colocación comercial.

Un aspecto clave del aprovisionamiento de estos productos es la garantía que los proveedores pueden ofrecer a la industria de regularidad en los suministros, tanto en cantidad como en calidad. La posibilidad de ofrecer grandes volúmenes a los utilizadores industriales se está convirtiendo en una de las principales restricciones para el desarrollo de este sector en el mundo. En principio, puede aceptarse que los costes de producción de las plantas en el campo no son el único factor de competitividad y que ésta depende de otros factores como la existencia de personal formado y una industria transformadora eficiente.

Aspectos ambientales relacionados con el cultivo de Plantas Aromáticas y Medicinales.

Como toda actividad humana la recogida de vegetación espontánea tiene efectos sobre el entorno; efectos que son más o menos significativos según las características de los factores ambientales directa o indirectamente alterados y el tipo e intensidad de los aprovechamientos.

 

Por otro lado, frente a los problemas previamente descritos, la recogida de plantas silvestres aromáticas y medicinales es una costumbre tradicional de muchas comarcas españolas que ha ayudado a la propagación del conocimiento de las cualidades de las plantas y que permite a cualquiera que las conozca aprovechar los efectos beneficiosos de las mismas, aunque, existen riesgos asociados a su utilización. Estos riesgos se generan a partir de la desinformación de las propiedades y utilización de las plantas, o bien a través de la recogida de plantas contaminadas (metales pesados o pesticidas, por ejemplo).

Por lo tanto, la producción o a utilización de las plantas de extractos para su aprovechamiento, desde el punto de vista medicinal, melífero y condimentario, debe de estar supeditada a su capacidad de conservar el medio y especialmente el suelo. En este sentido, es bien conocido el papel protector de los suelos de los matorrales adaptados a nuestras condiciones edafoclimáticas, especialmente en áreas con alto riesgo de degradación.

La presencia de estas especies en suelos degradados, incide en la formación de estructuras que afectan positivamente a las propiedades físicas del suelo, especialmente a los parámetros que definen el régimen hídrico del mismo. Igualmente, la utilización de colmenas, ya que actúa en el proceso de polinización y como consecuencia en el desarrollo, composición de la comunidad florística y cobertura del suelo.

Por último, la presencia de estas plantas proporciona una cubierta vegetal, protectora de los suelos. Esta cubierta, disipa la energía con que la gota de lluvia impacta sobre los horizontes superiores evitando procesos de degradación de los elementos estructurales superficiales, que serían el origen de una disminución de la infiltración del suelo. Como consecuencia se reduce o se elimina la escorrentía y el transporte de sólidos, afectando al proceso erosivo, que puede llegar a anularse.

 

La investigación de Plantas Aromáticas y Medicinales en el CITA está a cargo de la Drª Juliana Navarro Rocha, miembro del IA2 desde 2018. Actualmente participa en diversos proyectos regionales, nacionales e internacionales. Como respuesta a la ausencia de formación específica en este sector, está en ejecución el proyecto FoRuO - Formación para promover nuevas ocupaciones en el sector forestal y rural (Poctefa - (EFA366/19 FoRuO), además del recién aprobado grupo de cooperación, coordinado por el CITA, RecolectaPAM - Puesta a punto de una metodología para la valorización y el aprovechamiento de las plantas aromático-medicinales en los montes de secanos áridos, que viene buscar alternativas a los cultivos tradicionales de baja rentabilidad en Aragón.

Con la colaboración de:

Dra. Juliana Navarro Rocha

Técnica Investigadora. Unidad de Recursos Forestales.

Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA)

Instituto Agroalimentario de Aragón – IA2

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Evolución de la industria alimentaria durante las últimas tres décadas

En esta publicación estival, os invitamos a un recorrido durante las tres últimas décadas sobre la evolución de la industria alimentaria, de la mano de la Alianza Agroalimentaria Aragonesa y el IA2.

Y además, aprovechamos la oportunidad para desearos un feliz verano. ¡Nos vemos en septiembre!

Evolución de la industria alimentaria durante las últimas tres décadas.

La evolución de la industria alimentaria en el ámbito de la ciencia y la tecnología de los alimentos ha sido una constante durante las últimas 3 décadas, aunque en muy diferente grado ya que las preocupaciones o intereses han ido cambiando con el desarrollo de la industria.

La década de los 90 se caracterizó por la preocupación por la seguridad alimentaria. Como paso previo a producir alimentos de calidad, saludables y sostenibles, en esta década el reto consistió en lograr la producción masiva de alimentos bajo estrictas condiciones de seguridad. La comunidad científica proporcionó datos relevantes para conocer los peligros bióticos o abióticos, se desarrollaron herramientas como la microbiología predictiva, y la administración respondió a principios del siglo XXI con un paquete legislativo de aplicación obligatoria en toda la Unión Europea. Este paquete establece la responsabilidad del operador de empresa alimentaria, la obligación de la trazabilidad, las medidas de higiene en la cadena alimentaria, incluyendo la producción primaria, y establece como herramienta clave de autocontrol el análisis de peligros y puntos de control crítico (APPCC) en todas las líneas de producción de alimentos. En esta década, entre otros, se producen algunos avances muy relevantes:

▪Al mercado empiezan a llegar de modo masivo alimentos envasados en atmósferas protectoras. Esta es una tendencia que hoy en día se ha generalizado. Consiste en sustituir el aire de los envases por una atmósfera compuesta por una proporción de gases distinta. Por ejemplo, el oxígeno se reduce al 0% cuando los alimentos son susceptibles de ser oxidados o queremos evitar el crecimiento microbiano (patatas fritas); las frutas y verduras son sensibles al CO2 o la ausencia de O2, y demandan concentraciones específicas. Precisamente en este ámbito se inicia lo que se conoce como tecnología postcosecha: el manejo de frutas y verduras tras su cosecha, lo que ha permitido ampliar su vida útil, conquistando mercados internacionales.

▪En esta década también se produce la implantación masiva de los productos esterilizados en flujo a temperaturas ultraelevadas durante corto tiempo (tecnología UHT), así como en años posteriores tratamientos a temperaturas más bajas (HTST) a la producción de zumos, huevo líquido, gazpacho, sopas o cremas de larga vida útil.

▪Como alternativa a los tratamientos tradicionales, en esta década la comunidad científica inicia el desarrollo de las denominadas tecnologías emergentes de conservación de alimentos: ultrasonidos, altas presiones hidrostáticas, pulsos eléctricos de alto voltaje, ultravioleta. Así, en las siguientes décadas empiezan a introducirse en el mercado productos tratados por altas presiones, como, por ejemplo, el jamón cocido loncheado que comercializa en los años 2000 en España la marca Espuña. Actualmente esta tecnología se emplea para alargar la vida útil y preservar la calidad de numerosos productos o reducir el riesgo de presencia de Listeria en productos cárnicos curados, lo ha facilitado la exportación de productos curados.

Una vez garantizada la seguridad alimentaria, la industria alimentaria intensifica sus esfuerzos durante la primera década del siglo XXI por la calidad, y el impulso a la creación de figuras de calidad diferenciada. Tras más de 30 años de trabajo, hoy en día Aragón cuenta con un amplio abanico de Denominaciones de Origen Protegidas (Cariñena, Campo de Borja, Calatayud, Somontano, Aceite del Bajo Aragón, Aceite Sierra del Moncayo, Cebolla de Fuentes de Ebro, Jamón de Teruel/Paleta de Teruel, Melocotón de Calanda), el Ternasco de Aragón como Indicación Geográfica Protegida, y otras figuras reguladas como la Producción Ecológica, Producción Integrada, Artesanía alimentaria. Además, en una apuesta decidida por la calidad, Aragón ha lanzado recientemente una campaña denominada “Aragón Alimentos Nobles” que tiene por objeto la promoción de los alimentos aragoneses. Al igual que en la década de los 90, en esta década se producen muchos otros avances:

▪el mundo del envasado da un nuevo paso de la mano de la comunidad científica y la industria del plástico, y comienza el desarrollo de lo que hoy conocemos como el envasado activo. Los envases activos son aquellos que interactúan directamente con los alimentos y/o la atmósfera que los rodea para, de este modo, alargar su vida útil y mejorar su calidad. Para ello, pueden incorporar, por ejemplo, sustancias antioxidantes o antimicrobianas que se liberan progresivamente durante el almacenamiento y la comercialización de los productos, contribuyendo a ampliar su vida útil mientras mantienen sus características sensoriales.

▪ Gracias a los avances en nuevos materiales de envasado se implantan con fuerza en los mercados los alimentos conocidos como VI gama o mínimamente procesados y refrigerados (ej. ensaladas). Del mismo modo, los avances tecnológicos potencian el desarrollo de alimentos en V gama o platos preparados listos para su consumo, que comienzan a popularizarse. 

▪Todos estos avances se van produciendo gracias a otros que van teniendo lugar paralelamente y que contribuyen decisivamente a mejorar la producción, haciéndola más eficiente, como son los avances en las técnicas de análisis, incluido el sensorial, el desarrollo de sistemas de automatización y control, de sensores, de la biotecnología alimentaria, etc. 

▪Otro aspecto a considerar son los avances logrados en las herramientas de modificación genética y la consecuente introducción progresiva en el mercado de materias primas genéticamente modificadas (GMOs), ante la desconfiada mirada de los consumidores. 

▪Finalmente, en esta década se intensifican los estudios sobre compuestos bioactivos presentes en materias primas y sus posibles efectos beneficiosos, lo que dará lugar en la siguiente década al auge de los alimentos funcionales y las propiedades saludables.

Una vez lograda la producción de alimentos seguros y de calidad, la segunda década del siglo XXI se ha caracterizado por el auge de la innovación en ámbitos muy diferentes de la producción de alimentos. Quizás es pronto para elegir un único término que defina esta década dado que han sido numerosos los frentes en los que se ha avanzado intensamente, no obstante, la apuesta por la alimentación saludable, la alimentación sostenible y el concepto de economía circular podrían ser los aspectos de mayor relevancia. A continuación se señalan algunos de los aspectos que han podido contribuir a determinar los hábitos de consumo en esta última década:

▪el estudio de las propiedades bioactivas de materias primas o alimentos es el origen del desarrollo de los alimentos funcionales, que tienen un efecto beneficioso adicional sobre nuestra salud o reducen el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas. La necesaria y adecuada vehiculación de estos compuestos en los alimentos, su protección y homogénea distribución, se logra mediante el desarrollo de la nanotecnología que permite la preparación de microemulsiones o nanoencapsulaciones de compuestos bioactivos.

Al mismo tiempo se empiezan a establecer claras relaciones entre alimentación y salud, y se empiezan a popularizar los alimentos bajos en grasa o con menor contenido en azúcares, así como los diagnósticos de alergias a determinados alimentos (leche, soja, huevos, cacahuetes, nueces, pescado y marisco), o de intolerancias alimentarias (lactosa, gluten, histamina, etc.), a lo que la industria responde con alimentos libres de alérgenos o aptos para consumidores intolerantes. Así, estos productos han tenido una importante implantación en el mercado (sin lactosa, sin gluten). En esta misma línea, cabría señalar la tendencia “Clean Label” que hace referencia a la reducción de aditivos, que pretende dar respuesta a la demanda por una disminución del consumo de aditivos artificiales, optando por procesos más artesanales.

Así, al igual que sucedió con la seguridad y la calidad en las décadas pasadas, la administración, a través de la legislación alimentaria ha establecido un marco regulatorio para el establecimiento de declaraciones nutricionales y propiedades saludables de los alimentos, así como para el etiquetado nutricional de los alimentos. Asimismo, contribuye a mejorar el nivel de protección del consumidor y establece los medios para garantizar el derecho de los consumidores a la información para que pueda tomar las decisiones más adecuadas.

▪En la línea de una alimentación más saludable, aunque equivocadamente si no se gestiona del modo adecuado, en esta década crecen los consumidores que demandan una reducción del consumo de proteína animal en favor de la vegetal. Esta corriente forma parte de amplios grupos de población vegetariana, flexitariana y vegana, aunque en muchos casos la motivación responde más a una corriente animalista en contra de la explotación de los animales para su consumo. Esta tendencia seguirá incrementándose en los próximos años, aunque conviene señalar las mejoras que se han producido en materia de bienestar animal, en los últimos años.

Siguiendo con la alimentación saludable, y tratando de incrementar el consumo de compuestos bioactivos, de suplir carencias nutricionales por los nuevos hábitos de consumo, o simplemente por placer, también ha tenido un importante auge la incorporación a la dieta de nuevos ingredientes, muchos de ellos importados de otras culturas, algunos denominados superalimentos (arandanos, bayas de goji, semillas de cáñamo, de chía, pasto de trigo). Sin embargo, en muchos casos sus potenciales beneficios saludables no han sido suficientemente investigados, por lo que su elevado consumo puede dar lugar a problemas nutricionales.

▪Ante el masivo uso de sistemas de producción intensivos, surgen otros movimientos que van ocupando espacio en los canales de venta en esta última década como la producción ecológica, la artesanía alimentaria, los productos de kilómetro cero o productos de proximidad, a la vez que también van requiriendo nuevos marcos regulatorios. 

▪El siguiente y decisivo paso es la preocupación por el medioambiente y la sostenibilidad del planeta, alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, que señalan la producción de alimentos como una de las actividades más contaminantes. Así, la comunidad científica amplía su actividad en este campo gracias a la concienciación social y al aumento de financiación de las administraciones. En este sentido, surge el concepto de economía circular que tiene entre sus objetivos el reaprovechamiento de los residuos mediante su reintroducción en la cadena productiva. Se comienza a desarrollar una amplia actividad para redefinir nuevos usos para estos residuos, obteniendo compuestos bioactivos o como biocombustibles. También se plantea el uso de fuentes de proteína alternativa, con una menor huella de carbono, y así surge el interés por la producción de insectos tanto para alimentación animal como humana.

▪No obstante, esta última tendencia choca con los hábitos de una gran parte de la población que, ante la falta de tiempo para el cocinado, ha optado por el consumo de platos preparados, lo que sigue impulsando el desarrollo de esta industria, de la restauración colectiva, de los establecimientos de venta de productos recién cocinados para consumo inmediato y de una industria en desarrollo como la de los snacks. Esta última está tratando de adaptarse a muchas de las tendencias mencionadas anteriormente, reduciendo el uso de grasas o azúcares, adaptándolos a consumidores intolerantes, introduciendo proteína vegetal o superalimentos.

▪La investigación en las áreas de la tecnología, la seguridad o la calidad alimentaria han seguido evolucionando en esta última década, ofreciendo nuevas tecnologías emergentes de conservación como el plasma frío, o para mejorar el proceso de elaboración del vino tinto mediante pulsos eléctricos de alto voltaje; mejorando las técnicas de detección de alérgenos, antibióticos, hormonas, etc., mediante el desarrollo de test rápidos; proporcionando nuevos materiales de envasado, siendo de especial interés las películas comestibles y los envases obtenidos del reaprovechamiento de residuos (Ej. de hojas de lechuga). 

▪Finalmente, las TICs están empezando a determinar los hábitos de consumo de las nuevas generaciones, permitiendo una gestión de la información inteligente a través de nuevos canales digitales. La industria 4.0 está incorporando las TICs en los procesos de fabricación y comercialización de alimentos, pero son los consumidores los que a través de determinadas aplicaciones están dado entrada a las TICs en su propio proceso de decisión y compra. Las nuevas plataformas de recomendaciones nutricionales saludables personalizadas están empezando a introducirse en el mercado, y ya empieza a hablarse del trinomio alimentación, salud y TICs.

 

Los investigadores del Instituto Agroalimentario de Aragón (IA2) han contribuido a lo largo de estas tres décadas a generar conocimiento en la mayoría de los ámbitos señalados, y a transferirlo al sector industrial aragonés, como así lo demuestran los más de 300 contratos anuales firmados con empresas agroalimentarias para la prestación de servicios y/o la colaboración en el desarrollo y la transferencia de resultados.

Rafael Pagán Tomás.

Director del Instituto Agroalimentario de Aragón – IA2

Catedrático de Tecnología de los Alimentos

Universidad de Zaragoza

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