Microbiota intestinal

¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE LA MICROBIOTA INTESTINAL PARA NUESTRA SALUD?

Un tema de total actualidad y que está adquiriendo protagonismo en los medios de comunicación es la microbiota intestinal y su papel en nuestra salud digestiva y de todo nuestro organismo. En este artículo descubrirás qué es la microbiota intestinal, por qué es importante para la salud humana y la investigación que desarrollamos desde nuestro instituto.

Empecemos por el principio, ¿qué es la microbiota? Por microbiota entendemos el conjunto de microorganismos (bacterias, hongos, protozoos y virus) que residen en un determinado entorno. Así, si hablamos de microbiota cutánea, nos referimos a aquellos microorganismos que habitan en nuestra piel. Por tanto, si hablamos de microbiota intestinal, nos estamos refiriendo al conjunto de microorganismos que residen en nuestro tracto intestinal.

Al conjunto de genes presentes en esta microbiota lo denominamos microbioma intestinal. Este microbioma contiene más de 3 millones de genes, es decir, 150 veces más que los genes que componen el genoma humano.

 

MICROBIOTA INTESTINAL EN DATOS

 

▪ El intestino humano alberga 100 billones de microorganismos, 10 veces más que células de nuestro cuerpo.

▪ Entre los microorganismos existen más de 1.000 especies de bacterias diferentes.

▪ Existen 5 virus por cada bacteria que alberga nuestro intestino.

▪ Un tercio de nuestra microbiota intestinal es común a la mayoría de la gente, mientras que los otros dos tercios son específicos en cada persona. Como nuestras huellas dactilares.

▪ La microbiota intestinal puede llegar a pesar 2 kg.

▪ El área de superficie de nuestro sistema digestivo tiene el tamaño de un campo de tenis.

▪ Se estima que el 90% de las enfermedades pueden estar vinculadas con el intestino y la microbiota.

Fuente: APC Microbiome Ireland SFI Research Centre. Microbiome in Numbers. 2019

Origen e importancia de la microbiota intestinal

 

En el momento del nacimiento, nuestro intestino no tiene microbios, pero rápidamente es “colonizado” por diferentes microorganismos procedentes de la madre, pero también del entorno en el que se produce el nacimiento. Desde el tercer día de vida, nuestra microbiota intestinal dependerá de la alimentación que recibimos.

Si un bebé es amamantado, su microbiota intestinal estará dominada por bifidobacterias, diferentes a las de aquellos recién nacidos alimentados con fórmulas para lactantes. La microbiota se estabiliza en nuestro cuerpo aproximadamente a los 3 años, siendo ya muy similar a la de una persona adulta. A partir de este momento, la evolución de la microbiota intestinal tiene un ritmo más estable.

La composición de nuestra microbiota está influenciada por nuestro entorno y varia a lo largo de los años. Además, su composición se modifica por numerosos factores y se adapta a los componentes de la dieta que consumimos.

 

 

Sabías que...?

Los japoneses pueden digerir algas marinas en su dieta diaria porque su microbiota ha adquirido enzimas específicas que lo hacen posible.

 

 

 

 

Beneficios de la microbiota en nuestra salud

▪ Una microbiota saludable contribuye a una digestión correcta de los alimentos.

▪ Además, ayuda al cuerpo a digerir alimentos que el estómago y el intestino delgado no son capaces de digerir.

▪ Produce algunas vitaminas, como la vitamina B12 y la vitamina K.

▪ Cambios en la microbiota intestinal están relacionados con patologías gastrointestinales, obesidad, diabetes y alteraciones neurológicas.

La microbiota y el cerebro

Numerosos estudios han mostrado la existencia de una comunicación entre la microbiota y el cerebro, es lo que denominados el “eje-microbiota-intestino-cerebro”. Así, modificaciones o desregulaciones de la microbiota intestinal están relacionadas con alteraciones del comportamiento cognitivo y social, alteraciones del apetito, modificaciones del estado de ánimo, estrés, y enfermedades neurodegenerativas.

Por lo tanto, todos los factores que influyen sobre la calidad y cantidad de nuestra microbiota, tales como la dieta que consumimos, factores genéticos y epigenéticos, el medio ambientales en el que vivimos, el ejercicio realizado, los antibióticos que utilizamos, o el tipo de parto (natural o por cesárea), también determinan nuestro comportamiento y bienestar.

La barrera intestinal

Una cuestión que muchas veces nos planteamos es ¿cómo es posible que teniendo millones de bacterias, virus, hongos y protozoos en nuestro intestino no estemos enfermos siempre?

Esto es posible gracias a que nuestro intestino es una barrera de defensa doblemente extraordinaria, que nos protege frente a los microorganismos, tanto beneficiosos como patógenos que podemos ingerir con los alimentos. Es una barrera doble, porque al igual que nuestra piel nos protege del medio externo, el epitelio intestinal, las mismas células que absorben los alimentos, forman una capa que difícilmente pueden atravesar la mayoría de los microbios. Pero además, los millones de células que forman el epitelio intestinal poseen unos receptores, que forman parte del sistema inmune innato, que interactúan constantemente con los millones de microorganismos intestinales, actuando como centinelas que nos informan de los tipos y de la cantidad de microorganismos que habitan en nuestro intestino. A partir de esa información, nuestro organismo responde de la manera más adecuada para protegerse.

Por esta razón, cuando la composición de la microbiota se altera considerablemente y de manera prolongada, produciéndose una disbiosis, el organismo reacciona, generando a veces problemas de salud, como inflamaciones intestinales crónicas, alergias, obesidad o diabetes.

 

La microbiota forma parte de la barrera intestinal

▪ Combate las agresiones de otros microorganismos, manteniendo equilibrada la mucosa intestinal.

▪ La microbiota intestinal ayuda a nuestra “barrera intestinal” a protegernos de enfermedades.

▪ Una disbiosis intestinal es una alteración de nuestra microbiota, y por lo tanto de nuestra barrera intestinal y de nuestra salud.

 

 

 

 

 

El cuidado de la microbiota: probióticos y prebióticos

Entre los factores que modifican la microbiota, una alimentación basada en una dieta variada y equilibrada es fundamental para mantener la diversidad y funcionamiento de estos microorganismos.

Una microbiota sana también se ve beneficiada por la inclusión de prebióticos y probióticos en nuestra dieta, lo que en la actualidad conocemos como alimentos funcionales.

▪ Prebióticos: Son ingredientes no digeribles de los alimentos que mejoran el funcionamiento de la microbiota actuando como alimento para las bacterias beneficiosas de nuestro intestino, como la avena o la soja, pero también los puerros o los espárragos.

▪ Probióticos: Son microorganismos vivos que en cantidades adecuadas mantienen equilibrada, íntegra y diversa nuestra microbiota intestinal. Podemos encontrarlos en alimentos fermentados como los yogures, los encurtidos o el chocolate negro.

 

Cuidado….

Aunque la fibra sea beneficiosa para la microbiota, un exceso puede generar alteraciones de nuestro sistema digestivo.

Por lo tanto, una alimentación variada es una alimentación equilibrada. Todo en exceso, aunque sea bueno, al final es malo.

 

 

 

 

Labor investigadora del IA2

Desde el Instituto Agroalimentario de Aragón (IA2), en del grupo de investigación “El efecto del Procesado Tecnológico de los Alimentos en las Patologías Digestivas y Alérgicas (ALIPAT)”, una de sus líneas de investigación está dedicada a la fisiopatología gastrointestinal, que durante los últimos 20 años ha trabajado en el estudio de la funcionalidad intestinal y de sus alteraciones en determinadas patologías. Este grupo ha trabajado en diversos proyectos con el objetivo de conocer como algunos aspectos de la funcionalidad intestinal está modificado en las enfermedades infecciosas e inflamatorias intestinales, y en estados de disbiosis, sobre todo en la motilidad intestinal, que es fundamental para la correcta digestión de los alimentos y también para el control y la diversidad y número de los microorganismos intestinales. Además, ha estudiado la serotonina y el sistema serotoninérgico intestinal, como una de las vías de comunicación en el eje “microbiota-intestino-cerebro”, analizando cómo los receptores de la inmunidad innata pueden modular los niveles de serotonina, es decir, cómo la activación de uno u otro receptor(dependiendo del tipo bacteriano) puede alterar la recaptación de serotonina y así modular su biodisponibilidad.

Actualmente, mediante la utilización de técnicas de secuenciación masiva estamos analizando cómo los antibióticos pueden modificar las proporciones de las bacterias buenas y malas (beneficiosas y perjudiciales) en el intestino. Además, también estamos investigando la posible utilización de algunas proteínas de la leche y diferentes subproductos de la industria láctea como prebióticos, para facilitar la recuperación de una microbiota sana después de haber sufrido una disbiosis intestinal o un proceso inflamatorio crónico. A partir de estos estudios, esperamos poder identificar alimentos funcionales que ayuden a regular y recuperar la composición de la microbiota, y por lo tanto un correcto estado de salud y bienestar.

Uno de los grandes retos actuales es poder identificar cuáles son los microorganismos más importantes, o esenciales, en el control y equilibrio de la microbiota, para poder utilizarlos como nuevas dianas terapéuticas. Ello facilitará la recuperación de los desequilibrios en la microbiota, pero también permitirá la generación de nuevas estrategias en el tratamiento de alteraciones funcionales gastrointestinales, como la enfermedad inflamatoria intestinal, o incluso en un amplio rango de alteraciones psiquiátricas y neurológicas. Para ello, las técnicas de secuenciación masiva que desarrollamos en nuestro laboratorio, así como su análisis posterior, son esenciales y fundamentales.

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